«Estoy segura de que el radón es el culpable del cáncer de mi marido»

Una ribeirense de 43 años cuenta cómo su pareja de 38 se enfrenta a una dura batalla

.

Ribeira / la voz

Cuando tienes 38 años, el cáncer de pulmón es lo que menos te esperas. Pero, a veces, llama a la puerta y tienes que hacerle frente con la entereza de un adulto que ha cumplido unas cuantas primaveras más. A la casa de Salvador Manuel Saíñas llegó hace algunos meses, poniéndolo todo del revés y avivando las sospechas de que en su hogar el radón es un invitado indeseable.

Y es que, este ribeirense disfruta practicando ejercicio, los cigarrillos nunca van en su bolsillo y la comida basura no forma parte de su alimentación. Su caso es todo un misterio de la ciencia que ha avivado las sospechas sobre la importante presencia del gas radiactivo y su incidencia en la comarca de Barbanza, y especialmente en la capital, que registra la tasa de mortalidad más alta por esta enfermedad, seguida de Porto do Son y A Pobra.

Cuenta su mujer, Amelia Paz Vázquez, de 43 años, que hasta que le dieron la mala noticia su marido solo había ido al médico en contadas ocasiones: para tratar dos gripes y un lumbago. Que su salud era de hierro. Lejos de perder el aliento, cuenta la historia que le ha tocado vivir con fortaleza.

Y es que son muchos los que están apoyando a Salvador y a su familia para que la enfermedad sea pronto un mal recuerdo. Con dos hijos pequeños, saca las fuerzas de donde puede para salir adelante, ya que también sigue acudiendo a su trabajo pese a los ingresos hospitalarios de él, que últimamente se suceden con bastante asiduidad.

Conscientes de que el historial clínico de Saíñas no parece el de un hombre enfermizo y de que el tabaco no es uno de sus hábitos, Amelia asegura que en el hospital les recomendaron la instalación de un medidor de radón en una de las dependencias en las que pasasen buena parte del tiempo: «Es como un tubo en el que antes se metían los carretes de las fotos. Lo tuvimos durante tres meses y arrojó una cifra de 170 becquerelios por metro cúbico, que aunque está dentro de los límites, se considera alta. Yo estoy segura de que el radón es el culpable del cáncer de mi marido», manifiesta.

Son las características de su hogar las que le hacen sospechar: «La casa está construida sobre una losa de granito y en la comarca de Barbanza hay un gran número de viviendas que están afectadas. Precisamente, por eso muchos vecinos piden el medidor para saber a qué niveles de concentración se están exponiendo. Conozco gente a la que el aparato le ha llegado a marcar hasta 220 becquerelios por metro cúbico, eso es una auténtica barbaridad», precisa.

Tratamiento experimental

Salvador Manuel Saíñas se estuvo sometiendo a un tratamiento experimental para tratar su cáncer de pulmón que parecía ir bien, aunque últimamente ha sufrido complicaciones.

«Tiene metástasis en hígado y vesícula», afirma Amelia Paz, que sabe que el cariño de los suyos también le da la vida.

Las soluciones constructivas para reducir la radiación dependen de la orografía 

Quienes tengan un medidor de gas radón en casa y vean cómo las cifras se disparan más allá de los límites recomendados ?200 becquelios por metro cúbico? deben saber que hay soluciones constructivas para reducir la radiación. Las actuaciones dependerán del estudio previo de la orografía del lugar, los planos de la vivienda y la consulta del informe de las mediciones realizadas. El aparato puede solicitarse al Laboratorio de Radón de Galicia, que establece diferentes tarifas en función del procedimiento de medición escogido.

La acumulación del gas radiactivo en las viviendas se debe a su entrada a través de la solera, forjado sanitario, conductos de saneamiento, fisuras o grietas. Procede de la desintegración de elementos químicos del uranio presentes en la tierra y en las rocas, como el granito, de ahí que Galicia figure en los mapas como una de las regiones más afectadas. La combinación de radón y tabaquismo es explosiva para desarrollar cáncer de pulmón.

Votación
32 votos
Tags
Comentarios

«Estoy segura de que el radón es el culpable del cáncer de mi marido»