El hombre que luchó por los juzgados de Ribeira

El funeral por el abogado tendrá lugar hoy, a las 18.00 horas, en Santa Uxía


ribeira / la voz

Aunque los ojos de la diosa justicia portan una venda, ese jirón de tela no pudo ocultar las lágrimas vertidas por la pérdida de uno de sus máximos defensores en Ribeira. El abogado Manuel Poch Sampedro (Ribeira, 1928) abandonaba ayer este mundo a los 89 años de edad, dejando una estela de esfuerzo y trabajo que simboliza uno de los mejores legados para la sociedad barbanzana, el refuerzo y ampliación de los juzgados de Santa Uxía.

La historia profesional del que siempre será uno de los abogados más reputados de la zona comienza junto a Iglesias Corral, que fue decano del Colegio Provincial de Abogados de Coruña. Tras terminar la carrera de Derecho en Compostela, Manuel Poch hizo prácticas con él y allí fue donde se forjó el vínculo por el cual se convertiría en delegado local de este ente durante 20 años, hasta que en el 2005 cedió el testigo a Fernanda Álvarez, que acierta a afirmar que «fue un gran profesional y amigo para todos los compañeros».

Porque quienes conocían al ribeirense coinciden en describir a esa persona próxima y cercana, eminentemente familiar y trabajadora, cuya máxima fue siempre la de que se aplicase la justicia. Por ese motivo recibió la medalla al mérito colegial en el 2011 y ni en sus últimos días dejó de desvivirse por las personas a las que defendía, aunque fuese desde su hogar y no en su despacho. Para lograr esa meta hizo bandera de una lucha que impulsó la conversión del inicial juzgado ribeirense del distrito al de primera instancia, así como la creación del segundo y del tercero.

Esta tarde, a las 18.00 horas, tendrá lugar su funeral en la iglesia de Santa Uxía.

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