Chipperfield marca el rumbo para proteger la ría de Arousa

El informe económico y ambiental fue hecho por el equipo de arquitectos que dirige el arquitecto británico


Ribeira / La Voz

Cinco semanas. Ese fue el período de tiempo que el arquitecto David Chipperfield y su equipo de voluntarios invirtieron en la elaboración de un minucioso análisis económico, ambiental, social y urbanístico de Barbanza. Su conclusión dictaminó una necesaria puesta en marcha de medidas de protección del medio natural, con la ría y sus recursos marítimos como punta de lanza.

Los muros de la tercera planta del mercado municipal de Ribeira sirvieron ayer de paneles para acoger detalladamente los puntos principales de las conclusiones de este estudio multidisciplinar, el fruto del trabajo del taller conformado por jóvenes especialistas, que tenía una misión muy clara: orientar las pautas de actuación de cara al futuro, para no repetir los mismos errores urbanísticos, económicos y sociales que hace 50 años.

«No se trata de ver los cientos o decenas de miles de problemas o soluciones individualmente, sino intentar buscar la armonía del futuro mediante un elemento catalizador de todo el esfuerzo de sus habitantes», en palabras del alcalde de Ribeira, Manuel Ruiz Rivas. Y mientras las pronunciaba, todas las miradas se posaban sobre la ría de Arousa.

Motor económico

«Como cualquier extranjero, cuando llegué aquí hace 25 años, vi en la ría de Arousa una valiosa conjunción de este ecosistema, que también es un ecosistema económico». Esta explicación de David Chipperfield ilustró el vínculo que la comarca mantiene con la naturaleza, como garantía de calidad de vida derivada de su viabilidad económica. Y en consecuencia, también expresó que esa relación conlleva la misma fragilidad que la sustentabilidad de ese medio natural.

Por esta razón, el equipo quiso trabajar desde la autonomía e independencia de las administraciones, y lo hizo reuniéndose con los diversos agentes sociales y económicos, como las cofradías. Así propusieron un plan a largo plazo que fija como objetivo la recuperación de la ría como motor económico. En el se contabilizaron desde índices de capturas pesqueras por especie y tonelaje al efecto de las cenizas generadas por los incendios forestales que acaban en el mar.

Asimismo, se pusieron sobre la mesa diversos factores, como el desempleo juvenil y el abandono de sus respectivas localidades, orientando las líneas de actuación a la creación de un empleo que esté coordinado con la innovación científica en referencia a la protección medioambiental.

Problemas a solventar

También se destacaron otros hechos, como la tendencia a revalorizar unos productos gastronómicos de calidad y su necesario asociamiento con una marca turística. «Se trata de reforzar lo que ya existe», puntualizó el británico, ligándolo con los hábitos de vida saludable. Contra la creencia popular, las soluciones ofertadas no pasaban por derribar edificios del feísmo gallego.

Para estos especialistas es mucho más importante ahondar en la gestión de los recursos pesqueros y su repoblación o entablar negociaciones para recuperar los entornos portuarios deficientes e integrarlos en la ciudad de aquí a 20 años. Chipperfield también identificó como problema la situación de los numerosos edificios abandonados o vacíos, fruto de la no protección histórica o bien más recientes de los efectos de la crisis del ladrillo.

Tras el contacto mantenido el pasado fin de semana con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, el arquitecto se mostró confiado de que esta primera fase tenga continuidad y se complete durante el próximo año.

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