María Vilas se clasifica para Río 2016

La nadadora terminó en segunda posición la prueba de 400 estilos y consigue una plaza para los Juegos Olímpicos


Ribeira

Poco después de tocar la pared de la piscina del Centro Can Llong, en Sabadell, donde se está disputando el Open de Primavera, María Vilas (Ribeira, 1996) rompió a llorar. No pudo contener la emoción. Todo el sacrificio, las miles y miles de horas de entrenamiento, de pronto, cobraron sentido. Había pulverizado el récord gallego de los 400 estilos -lo dejó en 4.38,81, por los 4.39,86 que tenía su amiga y compañera durante muchos años, la pontevedresa Bea Gómez-, era subcampeona de España y había hecho un tiempo casi tres segundos por debajo de la mínima olímpica (4.41,45). Su sueño se había transformado en realidad.

Y, tal vez, en la prueba más dura de todas, en la que hasta cinco nadadoras partían con posibilidades de, a la estela de Mireia Belmonte, la estrella absoluta, firmar el registro necesario para ser seleccionada para los Juegos. Entre ellas, la propia Bea Gómez. De hecho, África Zamorano, que terminó en la tercera plaza, hizo 4.41,39. Pero María Vilas no dio opciones. Después de reponerse del mal 800 que había realizado en la jornada anterior, en el que se derrumbó a partir de la mitad de la prueba cuando comprobó que Melanie Costa había aguantado el ritmo vivo que tanto Belmonte como ella habían imprimido desde las primeras brazadas, salió a exprimir ese motor en el que quienes han trabajado junto a ella ven a una nadadora de élite mundial.

Se pegó a los pies de Mireia, con la que ha entrenado desde el inicio de temporada bajo las órdenes de Fred Vergnoux, y en esta ocasión solo la soltó cuando la catalana decidió demostrar que mantiene intacto su apetito de medallas y convirtió la final en lo que suelen ser las finales para ella: una lucha contra sí misma.

«Las últimas veces que estuve viéndola entrenar, ya comprobé esa progresión en los estilos», explica Luisa Domínguez, la responsable, junto a Fernando Zarzosa, del grupo de tecnificación de la natación gallega. «Estar al lado de Mireia, ver cómo entrena y se esfuerza una medalla olímpica, indudablemente que le ha ayudado para seguir mejorando. Además ha pasado períodos largos en altura, lo que le ha permitido crecer», resalta Domínguez, poco antes de alabar la determinación con la que nadó María Vilas en el 400 estilos: «No era sencillo digerir el 800 del sábado. Ella me comentó que no se había sentido cómoda en ningún momento. Pero en las series de estilos ya vimos que hoy [por ayer] tenía otras sensaciones y en la final lo bordó. Salió a por todas y lo consiguió. Es una recompensa enorme a su trabajo».

En cuanto a Bea Gómez, solo pudo finalizar en la quinta posición, con 4.43,97, muy lejos de su mejor versión. Después de un año lastrada entre la operación de corazón para corregir un pequeño problema genético y las migrañas que no le dejaron entrenar con normalidad, le ha costado encontrar el ritmo. Pero esta tarde tiene una nueva oportunidad en el 200 estilos, su prueba fetiche, la que hace cuatro años le valió el pasaporte para Londres.

Pero trago pasó ayer Marcos García Soto. El ferrolano, uno de los claros candidatos a estar cerca del podio en el 100 mariposa, no pudo clasificarse para la final. Se hundió en el tramo decisivo y dice adiós a su último asalto olímpico.

Mireia Belmonte, una apisanadora en Sabadell

Mireia Belmonte volvió a ser ayer la protagonista en la segunda jornada del Campeonato de España que se celebra en Sabadell al lograr por la mañana la mínima olímpica en los 400 estilos y ganar la final de esta prueba por la tarde con la segunda marca mundial de la temporada con 4.33,42. La subcampeona olímpica sigue cumpliendo con su guion particular y ya tiene las mínimas en los 400 estilos, los 200 mariposa y los 800 libres. Y hoy se lanzará a la piscina a por la mínima olímpica de los 200 estilos y el titulo nacional de 1.500, prueba que no forma parte del calendario olímpico.

Además, de la mínima que consiguió María Vilas, segunda en la final de los 400 estilos, ayer Joan Lluís Pons también en esa misma prueba en categoría masculina hizo lo propio. Ambos confirmaron que hay un relevo generacional para la natación española y que tras Mireia Belmonte viene un grupo de deportistas empujando fuerte para tener presencia en las pruebas internacionales del máximo nivel. De hecho, con estos dos nadadores, ya son ocho los nadadores clasificados para los Juegos y diez las marcas mínimas conseguidas, si se tiene en cuenta que Mireia Belmonte ya tiene tres. Joan Lluís Pons, además, batió también el segundo récord de España de estos campeonatos con un tiempo de 4.15,49, rebajando en 15 centésimas la anterior plusmarca que tenía Marc Sánchez desde hace dos años.

César Castro, que ayer consiguió la mínima en los 1.500 libres donde realizó una exhibición, ganó los 200 libres con un tiempo de 1.49,31, por lo que tiene plaza segura en el relevo 4x200 libres de Río de Janeiro. Albert Puig, Miguel Durán y Joan Casanovas quedaron por detrás de Castro y son los mejores situados para completar el relevo. La decepción de la jornada fue Melani Costa que, a pesar de ganar la final de los 200 libres, no consiguió la mínima ni para los Juegos Olímpicos ni para el próximo Europeo de Londres al realizar un tiempo de 1.58,78.

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