El jabalí continúa sus fechorías en el entorno del parque natural

Los cerdos salvajes ocasionaron daños superiores a los dos mil euros en una finca de alfalfa


ribeira / la voz

La lucha contra el jabalí entre los propietarios del parque natural de Ribeira no tiene tregua. Los cerdos salvajes arrasan lo que encuentran a su paso, tanto si es comestible como si no. La situación ha llegado a tal extremo que cada vez son menos las fincas cultivadas y hasta quienes se muestran más firmes en su batalla comienzan a claudicar. Este es el caso de José Martínez, perteneciente a una de las familias que trabaja mayor número de terreno en el espacio protegido y en su perímetro.

La última incursión de los mamíferos ha dado al traste con una finca de hectárea y media de extensión en la que José Martínez había plantado alfalfa. Los daños superan los dos mil euros, contando los 700 que le costó la semilla a este agricultor y los 1.200 euros que hubiera podido sacar con las dos cosechas de este año que se llevó por delante el depredador.

El jabalí no acudió a su finca para darse un atracón de alfalfa, ya que prefiere otros productos, como el maíz, pero se dedicó a remover la tierra, lo suficiente para convertir el trabajo de José Martínez, que acaba de ser elegido presidente de la entidad de propietarios, en completamente inútil.

Adopción de medidas

Si la Administración adopta medidas para erradicar la población de jabalíes del parque, este agricultor volverá a sembrar, pero que el caso de que no sea así es posible de que no vuelva a hacerlo: «Isto é unha desesperación. Sentes unha gran impotencia porque non podes facer nada. Se pechas as fincas, os animais entran igual».

Ya no se trata solo de lo que ha perdido en la plantación de alfalfa, sino del desembolso al que debe hacer frente porque, también por culpa del jabalí, se ve obligado a comprar el maíz para alimentar a sus animales. Las plantaciones que tenía acabaron sirviendo de manjar para los cerdos salvajes: «Son máis de mil euros os que teño que desembolsar para adquirir o millo. A alfalfa é prescindible, boteina para obter algúns cartos, pero mira como acabou a cousa».

La prioridad

Este profesional explica que en su misma situación se encuentran otros productores: «Algún dos poucos que aínda planta xa dixo que este era o último ano».

Para José Martínez, al igual que para todos los que poseen terrenos en el espacio protegido, la reducción de las manadas de jabalíes que han tomado el parque constituye una prioridad. Cada vez que acude a una de sus fincas se encuentra con nuevos daños. Los de la alfalfa han sido los últimos que ha detectado, pero sabe que esto solo es un suma y sigue. El problema, indica, es que en una casa como la suya, dedicada a la agricultura y con animales que mantener, «senón cultivamos temos que mercar».

Como no está dispuesto a rendirse, José Martínez quiere dar un paso más y este año ha sembrado colza, una planta cuyas hojas sirven como forraje para el ganado y de cuyas simientes se extrae aceite. Está empeñado en obtener provecho de los terrenos en los que trabaja y en librar una batalla con el jabalí que, explica, pasa por la adopción de medidas por parte de la Administración para que el animal deje de ser el amo del parque natural y de los alrededores.

El mamífero le acabó con el maíz y ahora se ve obligado

a comprarlo

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