Canciones que son himnos

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

RIANXO

Paco Leiro muestra la maqueta de la escultura para Viveiro en honor a la canción «Catro vellos mariñeiros».
Paco Leiro muestra la maqueta de la escultura para Viveiro en honor a la canción «Catro vellos mariñeiros». Xaime Ramallal

En 1947 se estrenó en Montevideo una canción en honor a Castelao compuesta por Anxo Romero y Xesús Frieiro. Era Ondiñas do mar, lo que luego se convertiría en A Rianxeira, santo y seña musical de Rianxo, e himno oficioso de la afición céltica cuando juega en Balaídos.

Hace ochenta y dos años un periodista viveirense, José Travieso, compuso Catro vellos mariñeiros y desde ese año se extendió por toda Galicia como canción popular que interpretaron multitud de cantantes y grupos corales.

Se le atribuye a Xosé Lois Blanco Campaña la autoría del tema Camariñas, que creció en la voz de Luz Casal y que no hay fiesta familiar en que no se cante en cada sobremesa. Son tres muestras del cancionero gallego que el pueblo transformó en himnos. Dignos herederos de la icónica melodía Muiñeira de Chantada y sucesores del gran pasodoble instrumental Ponteareas, del maestro Reveriano Soutullo, de la Negra Sombra de Juan Montes o de las versiones musicales de poemas rosalíanos, con el Adiós ríos, adiós fontes como mascarón de proa.

El pueblo gallego, la gente del común, tiene una banda sonora popular que se transmite de padres a hijos afianzando una forma de ser y de estar en esta parte del mundo. No hay gallego que, viva donde viva, desde Buenos Aires a Zúrich, desde Tampa a Bruselas, no se emocione al escuchar alguno de estos temas, que lo llevan a su patria primera a caballo de una de las estrofas musicales.

Estos días, mis paisanos de Viveiro presentaron un proyecto del escultor Paco Leiro para rendir homenaje en bronce a Catro vellos mariñeiros y que así se perpetúe y convierta la vieja canción en un monumento escultórico que salude a quien acuda a Viveiro. De esta forma, el himno que nació en el pueblo como canción regresará a su lugar de origen remando en bronce en un bote imaginario, desde donde, como dice la copla, «xa se ve san Roque».

Escribió Curros Enríquez un texto dedicado a Rosalía de Castro que en uno de sus versos dice: «Do mar pola orela mireina pasar, na frente una estrela, no bico, un cantar». Quizá aquí resida el resumen sintético de nuestro sentido musical, y si en Rianxo cantan A Rianxeira en la noche grande de las fiestas de septiembre a plaza llena, y en Camariñas hacen lo mismo en las fiestas de la Virgen marinera, en Viveiro cantamos al unísono el que ya es nuestro himno popular, y todos metidos en el mismo bote «da gusto velos chegare pola mañá cedo cheirando a frescura». Vamos bogando. Canciones que ya son himnos.