Así es como se restaura (correctamente) una alameda en Galicia

La rehabilitación del Campo de Arriba en Rianxo se basa en el respeto de la identidad y el medio ambiente


ribeira / la voz

Acostumbramos a asociar los males que se derivaron del bum urbanístico y las consecuencias del posterior estallido de la burbuja inmobiliaria con escenas repletas de esos esqueletos de hormigón armado que conforman los edificios inacabados. No obstante, este no ha sido el único legado que ha dejado en Galicia aquella época, también han perdurado costumbres o visiones propias de ella que se traducen, por ejemplo, en creaciones de nuevos grandes espacios o rehabilitaciones de estos en los que el gran protagonista es, de nuevo, el cemento. No obstante, en Rianxo están demostrando que hay alternativas.

El proyecto para restaurar el Campo de Arriba no ha sido tomado a la ligera por parte del ejecutivo rianxeiro, que ha apostado por unas actuaciones que no acaben con la identidad histórica de este lugar, así como que sean respetuosas con el medio ambiente. Por este motivo, los materiales que se están utilizando son tierra procedente de una cantera boirense -al igual que la ya existente-, que se mezcla y comprime con cal y zahorra.

«É un lugar emblemático e un centro de convivencia que tamén conta con vida comercial. Buscamos preservar este espazo seguindo as recomendacións patrimoniais de conservar o arborado e o entorno o máis natural posible e, ademais, que siga mantendo a funcionalidade», explicó el regidor, Adolfo Muíños.

Y es que las líneas maestras de esta actuación que está en curso han sido extraídas de un informe realizado por uno de los mayores ayuntamientos españoles, el de Barcelona. En la Ciudad Condal se llevó a cabo un control del estado de cada árbol, una labor que desembocó en la creación de un estudio científico sobre el estrés al que se ven sometidos los ejemplares, un informe que ha marcado este trabajo que dirige el arquitecto Carlos Fernández Coto.

Las líneas maestras

Las icónicas alamedas o campos da feira gallegos y lusos coinciden en que su diseño está realizado para mantener un microclima de frescor en verano. Tal y como ejemplifica Coto, un mismo espacio sin árboles bajo una temperatura de 28 grados centígrados puede disminuir hasta los 18 o 16.

Esta es una de las explicaciones de por qué el proyecto rechaza las losas de piedra y el hormigón -dificulta la transpiración de la flora- y se ha contando con el biólogo Emilio Saborido, que se encargó de analizar cada raíz para, en la fase final, determinar qué partes sobresaldrán y habrá que respetar y cuáles se tallarán para aplicar un fungicida inmediatamente. Por otra parte, el coste de mantenimiento y limpieza de la piedra es mayor, pero también habrá que tener en cuenta que requerirá un trato especial, ya que no podrá barrerse para no erosionar el firme.

De la misma forma, el proyecto se complementa con otras medidas dirigidas a acabar con el feísmo. Se instalarán nuevas luminarias -led, de bajo consumo-, de estética discreta, al igual que se procederá a la sustitución de la cabina de taxis de aluminio por una de madera diseñada por Fernández Coto, de cuya ejecución se encargará un carpintero artesano.

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