Los furtivos, a balazos de noche con una lancha de la cofradía de Rianxo

El patrón mayor, Fernando Alcalde, y un vigilante salieron ilesos de aque percance


ribeira

El furtivismo del que tanto se habla hoy en día no es un problema actual, sino que afecta desde hace años a las cofradías de la comarca barbanzana. Prueba de ello es lo que ocurría a estas alturas de 1983 en la ría arousana. Una lancha de vigilancia del pósito de Rianxo recibía varios disparos de bala de madrugada, cuando sus ocupantes patrullaban el litoral tras ser alertados de la presencia de una embarcación en las inmediaciones de punta Neixón, en una zona que se encontraba vedada.

En el interior de la lancha iban el entonces patrón mayor de la cofradía, Fernando Alcalde, y un guardapesca, José Ramón Mosquera Tubío. Ambos salían ilesos del percance, si bien es cierto que luego se comprobó que varias balas impactaron contra la cabina, lo que llevó a pensar que la idea de quienes las dispararon era herir a los ocupantes.

Fernando Alcalde relataba lo ocurrido: «Al primer disparo nos tumbamos en el plano de la lancha, e inmediatamente le siguieron en ráfagas unos diez o quince más. Acto seguido, nuestros atacantes se dieron a la fuga a gran velocidad».

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