El Unión se sobrepuso a la Guadalupe para vencer a una aguerrida Esteirana

Los rianxeiros llevaban ocho años sin ganar el partido posterior a los festejos. Un Eloy soberbio bajo palos evitó el empate de los visitantes


Ribeira / la voz

La grada de Vilas esperó la friolera de ocho años, pero el Unión por fin rompió el maleficio para volver a ganar el encuentro que se juega al finalizar las Festas da Guadalupe. Lo hizo contra la Esteirana, rival que llevó a los barbanzanos a la extenuación y que tuvo en Roberto Pladur a su principal amenaza en ataque.

Con la tradicional tensión que caracteriza un derbi entre vecinos arrancó el choque, cargado de intensidad. Jugando los visitantes con un 4-1-4-1, los rianxeiros comprobaron que los balones directos con destino a Pladur eran su principal camino para acercarse a la portería de un Eloy que cuajó una tarde para recordar. A pesar de que se antojaba un duelo con pocos goles, el 1-0 no tardó en llegar. Villa, un talento lastrado por un sinfín de lesiones, cazó un balón en el área para batir al meta de Esteiro.

Era el minuto cinco cuando el noiés, en medio de unos ocho jugadores, amansó el esférico para resolver la igualada y anotar el primer tanto de los rianxeiros en lo que va de temporada. Poco duró la alegría para los locales. En una rápida transición de la Esteirana, Galbán trabó a un delantero rival en el área y el colegiado no dudó en señalar la pena máxima a favor de los muradanos.

Aunque los de Rianxo protestaron la decisión del trencilla, ya que consideraban que el jugador había tocado balón, no hubo marcha atrás. Pladur, con cientos de partidos a la espalda, golpeó desde los 11 metros, pero se encontró con la mano salvadora de un Eloy que, a pesar del salto felino, no pudo evitar el 1-1 en el rechace.

El guardameta

Con el Unión incapaz de hilvanar su juego por falta de brillantez, fue el portero local el que mantuvo al conjunto de Rati con vida parando tres mano a mano cuando la grada miraba a otro lado. Sin más, los 22 jugadores enfilaron el camino de los vestuarios.

Poco cambió el choque tras el descanso. El Unión aguantaba estoicamente las embestidas de una Esteirana que llegaba a área rival con bastante jugadores. La falta de puntería y colmillo en ataque condenó a los visitantes, que vieron como en el minuto 66, Pablo aprovechaba un cambio de orientación para superar a la defensa con un control y pegar duro al balón para anotar el segundo y definitivo tanto. El 2-1 no tumbó a la Esteirana, que optó por crear peligro a base de balones en largo, aunque insuficiente para igualar el derbi.

«Eloy foi o protagonista, pero fomos consistentes. Faltounos claridade, pero levamos só un gol en contra nestes tres partidos», apuntó Rati, que confesó que todavía queda trabajo por hacer. Y más aún una vez que la Guadalupe ya ha terminado.

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