El tiempo se detiene en el centro neurálgico de Taragoña

El epicentro de la actividad en la parroquia rianxeira necesita incorporar algunas mejoras


Ribeira / La Voz

Campo de Pazos es el epicentro de la vida comercial de la parroquia rianxeira de Taragoña. Allí hay un supermercado, una farmacia, distintos bares y comercios y están las entidades bancarias, además de encontrarse a escasos metros del centro de salud. Así que la definición de centro neurálgico le viene al pelo a este lugar, en el que el tiempo parece detenido, para bien y para mal.

Da la sensación de que nada cambia en ese espacio. Desde que se realizó la última reforma de la plazoleta que conduce al edificio del centro cultural, donde se aloja la escuela unitaria, no ha habido grandes transformaciones: los árboles plantados, salvo uno, siguen en su lugar, el firme está en buen estado y el escaso mobiliario se mantiene. Además, junto a la escuela el parque infantil se conserva en perfecto estado, y solo un par de papeleras descolgadas y algunas pintadas denotan variaciones en el paisaje.

Pero el paso del tiempo tampoco ha servido para eliminar los aspectos negativos que aún persisten en este espacio. Uno de los más llamativos son las torretas de una línea eléctrica de media tensión que se erigen en medio de las casas de este poblado núcleo. Hace años se que habla de la necesidad de eliminarlas, y el alcalde rianxeiro, Adolfo Muíños, explicaba al respecto que se intentó hasta en dos ocasiones retirarlas mediante la solicitud de una subvención autonómica para este tipo de cuestiones.

Sin embargo, la petición no fue aprobada y esa línea de ayudas ya no existe, con lo que de momento parece que las torretas seguirán donde están: «A actuación ten un custe moi elevado para asumilo o Concello en solitario».

Cruce peligroso

Otra cuestión peliaguda, y que tampoco tiene una fácil solución, es que Campo de Pazos se encuentra en un peligroso cruce de la carretera comarcal AC-305. El vial traza una curva que merma la visibilidad, y, en una zona tan transitada, muchos peatones se la juegan a la hora de cruzar. Tampoco han cambiado los semáforos, con su luz ámbar advirtiendo a los conductores que circulen con precaución parpadeando día y noche desde hace décadas.

Y aunque no se ve desde la superficie, la plaza construida junto al edificio del centro cultural da acceso a un párking subterráneo en el que el propio alcalde reconoce que es necesario intervenir más pronto que tarde para corregir sus múltiples deficiencias.

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