Hacerse «youtuber» a los ochenta

Juan O Choio se ha introducido en la Red de la mano de su nieto para dar a los jóvenes auténticas lecciones de vida


Ribeira / La Voz

Posiblemente Juan Frieiro, más conocido por sus vecinos de Rianxo (y ahora también por sus seguidores en la Red) como Juan O Choio, nunca se imaginó hacerse famoso con los 80 años ya cumplidos. Sin embargo, en ese camino está porque, a estas alturas de su vida, se ha hecho youtuber y algunos de sus vídeos acumulan ya más de un millar de visualizaciones. En ellos habla de la vida como es y alecciona a los jóvenes y a los mayores sobre cuestiones fundamentales que sirven, sobre todo, para sortear el abismo generacional que los separa a unos y a otros.

«Coa idade miña, á conta dos paus, aprendín moita cousas, antes a vida víase moi distinta, agora foi todo moito para arriba, pero a nosa xuventude foiche moi mala porque non había as cousas e os adiantos que hai hoxe», cuenta Juan O Choio. Precisamente, sus vídeos son lecciones de vida, consejos fundamentales basados en la experiencia con los que instruye a sus seguidores en cuestiones que incluyen cómo zafarse de la sobremesa después de una comida familiar para echar una cabezada en el sofá sin que nadie se enfade o cómo tener bien alimentado al perro por más que su nieta insista en que la mascota tiene sobrepeso.

También hay consejos para los abuelos, a los que explica cómo entender a los jóvenes y les alecciona sobre las diferentes técnicas para darle dinero a un nieto sin que los demás se enteren: «Hai netos que o necesitan máis que outros, é así, a uns faille máis falta que a outros e aí é onde teñen que estar os avós, mirar o que está ben e o que está un pouco peor».

Un artista

Fue precisamente uno de sus cuatro nietos, Román Castaño, el que introdujo a su abuelo en el mundo youtuber y ha implicado también a otros miembros de la familia que interpretan papeles secundarios en los vídeos de Juan O Choio. «Con Brais Prieto e Marga Rodríguez formamos un grupo e dedicámonos a tirar pedras a todo certame canto hai. Isto fixémolo para o concurso Youtubeir@s, pero quixemos darlle unha volta e xa sabiamos que meu avó era un artista».

O Choio ya había hecho sus pinitos en otros trabajos audiovisuales de Román, pero nunca como protagonista: «Ao meu neto o que me pida, igual que para os outros, que teño catro». Desde el cobertizo que hace las veces de plató, Juan habla de su nueva faceta: «Eu púxenme aquí a facer o que Román me foi explicando, que para iso é o director, e o que eu sabía tamén dos meus coñecementos. El ponme en camiño e eu voume explicando nos vídeos».

Pese a que él no es del todo consciente, los temas que se tratan en los vídeos parten en gran medida del propio Juan: «As ideas saen do comedor desta casa para volver de novo despois do proceso de escribir e pulir o guión, pero despois el vai por onde quere e sempre é mellor. O que sae nos vídeos é a súa opinión». De hecho, una vez que se pone a explicarse es difícil pararlo: «O que máis traballo dá é sintetizar todo en pouco máis de dous minutos porque todo o que di é gracioso», cuenta Román.

Conflicto real

Y todo parte de la experiencia vital del protagonista: «O conflito por que o can come de máis é real». «O can é da neta, pero quen o coida son eu e ten que estar ben mantido», apostilla Juan.

Aunque en uno de sus vídeos O Choio -que toma su nombre artístico del apodo familiar- explica como renunciar a la fama en el momento justo, no deja de sorprenderse de su nueva popularidad: «A un veciño ensinoulle os vídeos un fillo del que vive en Sanxenxo e veume dicir que como me metera a estas cousas á miña idade». Los comentarios se suceden también cuando va al bar a tomarse un vino, aunque él insiste: «Isto non é o meu, o meu foi toda a vida o mar».

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