La banda ancha de última generación aún no llegó a la mitad de concellos

Solo once núcleos cuentan con redes de esta capacidad, frente a unos mil que no lo hacen, lo que afecta a 73.700 barbanzanos


La llegada de la banda ancha de última generación está lejos de convertirse en una realidad en la mitad de los municipios del área barbanzana, en donde no disponen de redes de esta capacidad ni hay previsiones de que ningún operador los dote de ellas hasta el 2019. Esta es la radiografía de la brecha que existe en cuanto a la calidad de la conexión a Internet y que queda retratada en el último informe anual elaborado por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.

Actualmente en el mapa comarcal hay hasta cinco concellos (Porto do Son, Muros, Outes, Mazaricos y Lousame) considerados como zonas blancas, es decir, la velocidad real de las redes disponibles para operar en Internet es inferior a los 30 megabits por segundo (Mbps), muy por detrás de las que se ofrecen actualmente con la fibra óptica, el cable coaxial o el VDSL -sistema mejorado del ADSL-. Y, a pesar de que en el resto de municipios sí hay una parte de la población que cuenta con este servicio, siguen siendo más las zonas a las que no llega que a las que sí lo hace.

El trabajo que queda por delante para conseguir borrar del mapa esas zonas blancas es mucho. Solo 11 núcleos en toda la comarca se salvan de esta criba, frente a otros 1.059 que no cuentan con redes ultrarrápidas, lo que afecta a 73.696 barbanzanos, es decir, al 61,4 % de la población.

El ránking

Liderando el ránking en la capacidad de la conexión a Internet está Ribeira, que cuenta con cuatro núcleos con redes ultrarrápidas: Santa Uxía, Palmeira, Artes y Aguiño. En este caso, no se está prestando este servicio a algo más de 8.000 ribeirenses que viven o tienen sus negocios en otros puntos del municipio.

En segunda posición está Boiro, con otros 8.600 vecinos que deben resignarse a la velocidad máxima que se ofrecía hace años, frente a los que residen o trabajan en la villa boirense, en Pesqueira o Escarabote. No obstante, la compañía Orange se comprometía hace unas semanas a que la fibra óptica llegue al 90 % de los hogares en el próximo año, un objetivo en el que ya se está trabajando.

La conexión de última generación solo ha llegado al casco urbano de Rianxo (al 30 % de su población), de A Pobra (al 45 %), y de Noia (al 57 %). Y, en Carnota, únicamente a O Pindo, por lo que en este municipio son una amplia mayoría los que ven condicionado su acceso a Internet por la limitación de la velocidad en sus redes (3.657 vecinos, el 85 % de los carnotanos).

Medidas contra la brecha

Frente a esta situación, «estanse a buscar vías de colaboración co Estado para definir actuacións», indican desde la Axencia para a Modernización Tecnológica de Galicia (Amtega), ya que cualquier plan de extensión de redes de nueva generación necesita de su autorización. Añaden que desde la Xunta se exigió al Estado que ejerza su potestad de obligar a los operadores del dividendo digital (Movistar, Orange y Vodafone) a ofrecer 30 megas al 90 % de la población que viva en núcleos de menos de 5.000 habitantes antes del 2020 y, en todo caso, priorice la cobertura en zonas blancas con menos de 250 residentes.

Además, se ha creado una línea de ayudas para empresas y autónomos que ejercen en las zonas blancas del rural para el acceso a la banda larga ultrarrápida, y el plazo para solicitarlas sigue abierto.

La escasa velocidad de acceso a la Red provoca en Rianxo las quejas de vecinos de las parroquias

El Concello de Rianxo ha ido recogiendo, en los últimos tiempos, numerosas quejas por parte de vecinos de distintas parroquias rianxeiras, como Leiro, Asados o Isorna, por la deficiente velocidad de acceso a Internet.

En la mayor parte de los casos, en el ámbito rural tan solo cuentan con un megabyte de bajada.

Esta situación ha propiciado que el alcalde del municipio, Adolfo Muíños, enviase ayer dos cartas dirigidas a Telefónica y a la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega), en las que se interesa por los planes de actuación que tienen en Rianxo y las fechas que manejan para una ampliación de la capacidad de la banda ancha. El regidor mostró su preocupación por la brecha digital que existe entre el rural y el casco urbano.

En otros términos, como el boirense, los problemas en la conexión también han suscitado una protesta vecinal a través de una recogida de firmas, como sucedía en Cabo de Cruz, uno de los núcleos que se verá beneficiado con el despliegue de fibra de Orange.  

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