Cae en Barbanza una banda de «cuatreros» que vendía ganado sin control sanitario 


A dos de los implicados se les imputan también delitos de maltrato animal


Cuatreros. Ese es el adjetivo que le ponía ayer uno de los investigadores a los miembros de una banda de la comarca coruñesa de Barbanza que se dedicaba a comprar y vender ganado de forma irregular, sin control sanitario alguno y pasándose por alto muchos otros requisitos obligatorios. Este grupo de presuntos delincuentes cayó en los últimos días tras una operación llevada a cabo por la Guardia Civil de Boiro y el Seprona de Noia. De momento, hay cinco personas implicadas, pero se sigue investigando.
La operación comenzó en Rianxo cuando la Guardia Civil  se percató de que un tratante de ganado, supuestamente, había falsificado unas guías de transporte para traer animales desde otras comunidades autónomas. Al parecer, consignaba los datos de otros ganaderos autorizados para efectuar estos viajes. Además, las reses venían en camiones que no tenían los permisos sanitarios correspondientes. 
El individuo en cuestión, que fue detenido, es natural de Zamora pero residente en Rianxo, donde se comprobó que tenía una explotación de ganado clandestina, ya que los animales que había en ella no habían pasado control sanitario alguno. Tenía  17 reses. Entre ellas, por ejemplo, estaban seis cabras procedentes de Ávila que en teoría deberían haber sido sacrificadas en un matadero de A Estrada y que no se podían vender a terceras personas. Pero que al parecer ya se había tratado su venta sin control alguno. Incluso, en esta granja había una sala de sacrificios, lo que llevó a imputar también a un vecino de Rois por esta instalación.
El propietario de esta primera explotación desmantelada, al parecer, tiene historial delictivo relacionado con la apropiación de ganado y estafas, así como órdenes de búsqueda de un juzgado para su ingreso en prisión. 

Otras tres explotaciones 
A raíz de esta investigación, se vio que este no era un caso aislado en la comarca barbanzana. Y se desmantelaron otras tres cuadras llenas de animales que no tenían los controles sanitarios pasados. Estaban ubicadas tanto en Boiro como en Rianxo. En ellas había vacas, cabras, ovejas, cerdos y caballos. Algunos de ellos tuvieron que ser sacrificados porque no estaban en buenas condiciones, según certificaron los veterinarios de la Xunta. Se requisaron de forma cautelar 29 reses, que permanecen en las explotaciones sin poder ser vendidas ni llevadas a otro lugar a la espera de lo que determine el juzgado. 
En total, hay dos imputados y tres detenidos. Son de Rianxo, Boiro, Lousame, Rois y Zamora. Se cree que los cabecillas de la banda son tanto el vecino zamorano como el otro ciudadano de la misma provincia afincado en Rianxo. No son familiares, pero realizaban entre ellos tratos de ganado. A la banda, según informó ayer la Guardia Civil, se le imputa delitos de maltrato animal, contra la salud pública, falsificación de documento público y usurpación de estado civil. 

A dos de los implicados en la compra y venta de ganado irregular también se les imputan delitos de maltrato animal. No en vano, en las explotaciones requisadas por la Guardia Civil había alrededor de una veintena de perros y algunos de ellos estaban en condiciones lamentables. La situación llegaba a tal punto que una protectora tuvo que hacerse cargo de varios animales. 
La presidenta del colectivo que dio cabida a los animales explicaba ayer que había un ejemplar de la raza rotwailer que pesaba la mitad de lo que debería. Además, tenía la cara llena de mordeduras y una infección. Permanece en una clínica antes de ser llevado a una casa de acogida. 

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