La amenaza del derribo sobre media docena de edificios se disipó tras años de batalla judicial

El inmueble Maraxiña de Porto do Son es el último de una lista de construcciones que han logrado salvarse de la piqueta pese a las sentencias para su demolición


Ribeira / La Voz

Hubo una época, sobre todo de la mano del bum urbanístico, en la que se levantaban edificios como castillos de naipes, y, al igual que estos, no todos los inmuebles se construyeron sobre unos cimientos sólidos desde el punto de vista legal. Tanto es así que, en la comarca, hay unos cuantos ejemplos de edificaciones bajo la amenaza de la piqueta con sentencias firmes de derribo que, como ocurrió la semana pasada con un bloque de pisos de Porto do Son, han logrado salvarse después de años de batalla judicial. Otros, en cambio, todavía siguen a la espera de su regularización.

Reconocía el regidor sonense a cuenta del edificio Maraxiña que era un alivio ver por fin disipada la amenaza del derribo, porque en muchos casos los inmuebles sentenciados contaban con permiso municipal, con lo que los concellos serían los responsables de asumir, ya no solo la demolición, sino las posibles indemnizaciones a los vecinos perjudicados. Por esta razón, gobiernos de todos los colores han movido Roma con Santiago para evitar que los inmuebles afectados acabasen reducidos a escombros. En el caso del bloque sonense, han tenido que pasar 18 años para que la Justicia, al fin, haya dado por legalizada la construcción, pero no es el único ejemplo.

Años de recursos judiciales y trámites por parte del Concello de Muros llevaron a que en el 2015, una década después de su construcción y un lustro después de la sentencia que lo condenaba al derribo de las dos plantas superiores por no ajustarse a la licencia, el edificio Sertaches de Esteiro fuera legalizado.

Del 2008 es el fallo judicial que ordenaba tirar el inmueble Arousa Norte, en Rianxo, y aunque el gobierno local por aquel entonces aseguró por activa y por pasiva que la licencia para su construcción se ajustaba a los informes técnicos, el fallo judicial acabó siendo firme en el 2010. Sin embargo, tras unos años en los que el asunto salía a la palestra pública a cuenta de los recursos para frenar el derribo, el conflicto se solucionó gracias en buena medida a que los promotores de la denuncia desistieron de solicitar que se ejecutase la demolición, lo que facilitó la regularización del inmueble.

También se dio carpetazo hace años sin necesidad de tirar ni un solo ladrillo al conflicto en un edificio situado en la avenida de Barraña de Boiro. Sin embargo, la situación de otro bloque de viviendas célebre por el proceso judicial en el que lleva inmerso años sigue sin solucionarse.

Nuevos recursos

Después de muchos giros en un proceso iniciado hace ya más de tres lustros, parecía que la resolución de los problemas en el inmueble Río Breiro estaba encarrilada cuando, en el 2017, se ordenó la ejecución de unas obras para su regularización definitiva. Sin embargo, fuentes municipales señalaron que, si bien no hay abierto en este momento ningún expediente de orden de derribo, el conflicto sigue enquistado y ha habido nuevos recursos por parte de los vecinos que en su día denunciaron que el edificio no se ajustaba a la legalidad.

Tampoco han llegado a buen puerto todavía los esfuerzos del Concello de Noia por regularizar la situación del inmueble Fin de Siglo. En su día, incluso se había legalizado la construcción después de una serie de obras, pero otra sentencia en el 2015 echó por tierra la licencia concedida por la Administración local, que sigue dando pasos en busca de una solución para el edificio con el asesoramiento de los servicios jurídicos de la Diputación.

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