El siniestrado Divina del Mar eclipsa al castro de Baroña

El barco se convirtió en polo de atracción de centenares de personas que el fin de semana se acercaron para verlo de cerca y hacerse selfis


ribeira / la voz

«Nin nos mellores días do verán houbo tanta xente polas inmediacións do castro de Baroña». Así hablaba ayer un miembro de Protección Civil de Porto do Son sobre la gran cantidad de personas y coches que el fin de semana se acercaron a la zona. Y no precisamente para deleitarse con las excelencias del monumento más importante del municipio, sino para ver de cerca el pesquero Divina del Mar que encalló hace una semana en las piedras que están precisamente al lado de esta joya del pasado.

En los últimos días, familiares de los propietarios del cerquero se acercaron hasta las proximidades con la intención de recoger todo el material que fue saliendo de la nave y que estaba esparcido. Ayer también se afanaban en hacerse con el aparejo que quedó sobre las rocas.

Los arcenes de la carretera comarcal AC-550 estuvieron prácticamente abarrotados en la zona más próxima al lugar del accidente durante el fin de semana, ya que fueron numerosas las personas que no quisieron perderse cómo el mar movía el barco encima de las rocas.

Desde que se tuvo conocimiento del accidente, en la madrugada del martes, diariamente bajan hasta el lugar decenas de curiosos para hacerse fotos y observar la situación del Divina del Mar y como, poco a poco, su estructura metálica se está resquebrajando por la fuerza del mar.

Objetivo fotográfico

Los pequeños senderos y caminos agrícolas se vieron desbordados por gran cantidad de gente que en los últimos días se acercan al punto del accidente. Incluso la familia de los armadores fue advertida de la gran cantidad de visitantes que se daban cita en el lugar del siniestro. Las piedras próximas se llenaron el domingo por la tarde de personas de la comarca, siendo el cerquero el objetivo de numerosas instantáneas fotográficas.

Conductores que no estaban dispuestos a caminar por senderos en mal estado e invertir entre quince y veinte minutos en llegar desde la carretera hasta la orilla del mar, se atrevieron a meter sus todoterrenos y algún que otro turismo por pistas impracticables, hasta que no pudieron moverse al quedar atrapados en el fango.

Las llamadas de auxilio a Protección Civil se repitieron, pero las grúas tuvieron que acudir al rescate de algún conductor. Incluso hubo llamadas porque algún paseante era incapaz de encontrar el camino de regreso a la carretera y precisó ayuda para localizar la ruta. Eso sí, el Divina del Mar fue más visitado que el castro de Baroña.

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