Los concellos echan el freno y congelan el impuesto de vehículos

La localidad de Porto do Son es la única donde el recibo está igual que hace 20 años


ribeira

A la hora de rascarse el bolsillo nadie está contento. Y menos cuando son impuestos. Uno de los tributos más habituales a los que hay que hacer frente es el de automóviles. Se trata de una gran fuente de ingresos para los ayuntamientos, pues en la comarca, el parque de vehículos a motor ronda las 60.000 unidades. Pero un mismo coche no paga lo mismo en todos los municipios. Hay diferencias importantes, que pueden suponer hasta más de 70 euros de un lugar a otro en el mismo turismo. El Concello de Porto do Son es uno de los más baratos. Se da la circunstancia de que, aunque se puede incrementar la cuantía en cada ejercicio fiscal, los vecinos de esta localidad llevan veinte años pagando el mismo importe.

El baremo que marca la Administración para cobrar son los caballos fiscales. En este sentido, hay cinco diferentes, según el Ministerio de Hacienda. El más barato es el de turismos con menos de ocho caballos; a continuación de 8 a 11,99, que es el grupo más numeroso; de 12 a 15,99; de 16 a 19,99 y de más de 20.

Bonificaciones

El Estado, a través de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, fija una cuota mínima para cada grupo de vehículos, al tiempo que determina cuáles son las exenciones o bonificaciones obligatorias. A partir de estas directrices, los concellos pueden aplicar un coeficiente de incremento.

En los coches de mayor cilindrada es donde la diferencia entre localidades se agranda. Un vehículo de gama alta abona en Ribeira 181 euros, mientras que en el lado opuesto se encuentran Muros, Porto do Son y Mazaricos, donde a la hora de hacer frente a esta tasa hay que desembolsar 112 euros.

Los utilitarios que mayor salida suelen tener son los del segmento medio y cuyos caballos fiscales están encuadrados entre los 8 y los 11,99. En este sentido, también hay una notable diferencia entra localidades. Ribeira es también la que tiene un coste superior, con 55,34 euros, mientras en Muros, Porto do Son y Mazaricos la cifra a abonar es de 34,08 euros al año.

Los diferentes gobiernos municipales han tomado conciencia en los últimos años de la necesidad de evitar gravar más a los contribuyentes. Y por eso han echado el freno, principalmente a este impuesto, y en la mayoría lo han congelado. El único municipio que en este ejercicio subió el importe del recibo fue Rianxo. Eso sí, de forma mínima, pues el aumento estuvo en un 0,25 %, lo que representa una media de unos 0,50 euros.

En el lado opuesto está Ribeira. La corporación de la capital de Barbanza lleva cuatro años bajando el impuesto municipal, lo que supuso hasta un ahorro de un 5 % en los bolsillos de los contribuyentes. Pese a ello, sigue siendo el municipio de Barbanza donde es más duro hacer frente al recibo del coche. Para un turismo de segmento medio puede suponer 20 euros más al año.

El caso sonense

Porto do Son es uno de los municipios de la comarca que tiene el impuesto de circulación más barato. El regidor local, Luis Oujo, señaló al respecto que este impuesto es una buena fuente de ingresos para las arcas municipales, pero que cuando llegaron al gobierno se comprometieron a no subirlo y la intención del ejecutivo local «es continuar nesta liña». Y es que «non podemos cargar tanto aos veciños». El dirigente explicó: «A nosa política é xestionar ben e aforrar todo o posible».

El mandatario reconoció que llevan más de dos décadas cobrando las mismas cuantías en el impuesto de vehículos de tracción mecánica y son de los más baratos de la zona. Esta situación además, «axuda para fixar poboación, pois hai xente que se empadroa aquí para pagar menos impostos. Tamén notamos que propietarios dunha segunda residencia no municipio, tamén pagan este imposto en Porto do Son».

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