El pulpo es el rey de las tapas veraniegas y si hay una exaltación gastronómica mueve mareas, como ocurrió ayer en la cita de Porto do Son, una de las más consolidadas de la comarca barbanzana. Por momentos, la carpa instalada en el muelle se quedó pequeña para que los comensales pudieran degustar a placer el cefalópodo, sin preocuparse por las sorpresas de unas condiciones meteorológicas cambiantes.

Los hornillos de la flota de cocineros de Manuel Veloso comenzaron a funcionar temprano, y al mediodía ya estaban sirviéndose las primeras raciones. A las dos de la tarde, había colas para conseguir las abundantes raciones de cefalópodo.

Nada menos que mil kilogramos de pulpo terminaron sucumbiendo al calor del fuego, para que sus tentáculos acabaran derritiéndose en la boca de los comensales. Dos mil raciones preparadas al instante para deleite de consumidores de todas las edades y procedentes de los más diversos confines. Y es que, con el pulpo como protagonista, el éxito está asegurado.

Además de turistas y vecinos llegados desde municipios próximos a Porto do Son, entre quienes tuvieron oportunidad de saborear el cefalópodo hubo 60 caminantes que, antes de dar el primer bocado, habían abierto el apetito completando a pie los 22 kilómetros que separan los municipios de Boiro y Porto do Son. Entre los andariegos, además del alcalde de Porto do Son, Luis Oujo, y varios concejales, estaba el líder del PP compostelano, Agustín Hernández, que es un asiduo de la exaltación y de lo que ya es una caminata con solera.

Cuatro horas tardaron en completar el trayecto para, a las dos en punto, estar ya en disposición de dar buena cuenta de sus correspondientes raciones.

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El pulpo mueve mareas en Porto do Son