Una capilla erigida sobre un bello oasis de paz y naturaleza

Luis Oujo agradeció a los vecinos los trabajos de limpieza, e indicó que los bancos de piedra se repararán antes de la romería


noia / la voz

Existen ciertas zonas que se han ido quedando desplazadas tras los movimientos de población a los grandes núcleos urbanos, pero que han mantenido intacta su belleza e, incluso, esta en ocasiones se ha visto aumentada. Sin lugar a dudas, el entorno de la capilla de San Benito de Seráns pertenece al último grupo. Se trata de un enclave localizado en el corazón del bosque de este lugar sonense, que está compuesto por el conjunto arquitectónico del templo religioso y dos edificios anexos -uno de ellos una pista de tierra con cubierta de piedra-, así como la mítica fuente a la que acuden los fieles para deshacerse de verrugas durante la romería de julio.

A grandes rasgos, el recinto se encuentra en óptimas condiciones de mantenimiento, a excepción de un par de elementos dañados, como son un antiguo banco de piedra que está roto y otro algo deteriorado. En ese sentido, la capilla y los edificios anexos también acusan los desperfectos propios del paso del tiempo. Sin embargo, la fuente está libre de líquenes o de otro tipo de vegetación, y funciona sin ningún problema.

Además, por este espacio natural pasa una ruta de senderismo que está debidamente señalizada a través de marcas pintadas en la carretera y en el muro del cierre perimetral.

Tareas pendientes

La peor parte se la llevan los edificios de titularidad religiosa, concretamente en la cubierta. Es necesario destacar que el tejado de la construcción anexa fue reparado recientemente en un tramo, pero las ventanas de madera están algo desvencijadas. En líneas generales, ambos techos cuentan con abundante vegetación que no afea la estampa, pero que supone un peligro para la integridad de la estructura a largo plazo. Asimismo, las rejas del punto donde se sitúa la campana están completamente oxidadas y corroídas.

Este lugar también muestra evidencias del cuidado vecinal, que se traduce en la limpieza generalizada de todo el entorno, y en especial de la pista de tierra cubierta. Además, los jóvenes han creado su propio columpio bajo la sombra de un gran árbol, en un claro perfecto para jugar o disfrutar de la tranquilidad de este espacio.

El alcalde sonense, Luis Oujo, agradeció y reconoció la colaboración vecinal en las tareas de limpieza, al tiempo que adelantó que la brigada municipal de obras se encargará de reparar los bancos antes de la romería, en el marco de las habituales labores de mantenimiento que se realizan cada año.

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