Otros cinco concellos quieren que el Sergas asuma sus centros de salud

Supodría un ahorro de unos 300.000 euros para las arcas de Boiro, Rianxo, A Pobra, Porto do Son, Carnota y Mazaricos


El Concello de Boiro se ahorrará unos 142.000 euros cada año tras firmar el martes un convenio con el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez, para que el Sergas se haga cargo, a partir de ahora, de los gastos corrientes que genera el centro de salud, carga que hasta ahora asumían las arcas locales. En esta misma situación se encuentran otros cuatro ayuntamientos (Rianxo, A Pobra, Porto do Son, Carnota y Mazaricos), que reclaman a la Xunta que financie también el coste que les generan sus respectivas instalaciones sanitarias. El ahorro que esto supondría para la gestión local es de 300.000 euros anuales, cifra que hasta ahora se venía invirtiendo en arreglos, nóminas para la limpieza y conserjería y facturas de agua, luz o calefacción.

Boiro, de todos los términos citados, es el que más gasta en el mantenimiento de los centros de salud. Ni siquiera Porto do Son, en donde el traspaso afectaría a tres edificios (Portosín, Xuño y O Son) supera el caso boirense. Los regidores afectados aseguran que se trata de una partida anual que acaba haciendo mella en la gestión municipal. «Estamos nunha lista que vai correndo e espero que nos toque canto antes, porque será unha carga menos á que facer fronte», subrayó el regidor sonense, Luis Oujo, cuyo gobierno se deja unos 60.000 euros cada año en un ámbito que considera de competencia autonómica.

En el caso de Carnota, son dos los centros de salud que están pendientes de traspaso al Sergas. El mandatario, Ramón Noceda, es optimista sobre el que da servicio en la villa: «Conto con que se faga este mesmo ano, só queda cambiar a cualificación». De distinta forma ve la situación de las instalaciones de O Pindo: «Vai ser case imposible porque hai un problema burocrático. A propiedade do terreo era do Concello e entregouse para facer o equipamento, pero non se recibiu», explica.

Problemas burocráticos

Noceda señala que, para un ayuntamiento como el que gobierna, los más de 35.000 euros de gasto que genera el mantenimiento anual de estos dos centros es mucho. Solo en luz, indica, se van unos 9.000 euros anuales, otros 12.000 en el personal de limpieza, y el suma y sigue acaba siendo costoso para una Administración local que maneja un presupuesto de 2,7 millones de euros, asegura el regidor frentista.

Su homólogo en Rianxo, Adolfo Muíños, lleva años batallando también por un problema burocrático para el cambio de titularidad del centro de salud de Taragoña, en donde las filtraciones de agua y otras deficiencias supusieron más de un quebradero de cabeza para el gobierno local. Tras superar el único trámite burocrático que estaba pendiente, el frentista ve más cerca el traspaso.

Al alcalde de A Pobra, Xosé Lois Piñeiro, no le consta siquiera si su centro de salud se encuentra en esa lista de la que hablaba Oujo: «As xestións de traspaso fixéronse xa antes de que chegaramos nós, e aínda que só fose por un ou dous anos, o tempo que se tarde en construír o novo que temos comprometido co conselleiro, deberían asumir xa os gastos do servizo», destacó.

El último de los afectados es el Concello de Mazaricos, en donde el año pasado se invirtieron 21.000 euros en un centro de salud que tiene la peculiaridad de contar con una calefacción radial, sistema que tarda bastante tiempo en calentar las dependencias, lo que conlleva que suba la factura a final de mes.

Los alcaldes reclaman que la Xunta costee también lo relativo a la educación

Independientemente del color de sus partidos, los regidores coinciden en que el verdadero ahorro llegaría con el cumplimiento de otro de los compromisos del Pacto Local que está haciendo posible que la Xunta afronte el gasto de los centros de salud, y que pasaría por asumir también el gasto de los servicios sociales y, sobre todo, de los centros educativos.

«É, igualmente, competencia súa e non nosa», apunta Adolfo Muíños. «Sería un aforro importantísimo porque o mantemento dos colexios é unha sangría e requiren dunha inversión constante», concluye el nacionalista Ramón Noceda. En términos muy similares se expresan los populares Luis Oujo y Juan José Dieste. Y es que, solo en Boiro, el año pasado el Concello se gastó 632.000 euros en sus centros educativos, 219.000 de ellos en obras y mejoras, y 174.000 en mantenimiento, a lo que hay que añadir las nóminas del personal de limpieza y conserjes.

El regidor de A Pobra, Piñeiro, coincide con los anteriores en que esta es una meta que ayudaría en gran medida a la gestión local.

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