El precio de los alquileres se multiplica por cuatro en verano

Los mismos pisos que se ofertaban por 400 euros en julio llegan hasta los 1.600


Ribeira / la voz

El teléfono suena incesantemente en las inmobiliarias barbanzanas desde hace unas semanas. Ha comenzado la carrera por encontrar una casa en la playa en la que pasar las vacaciones de verano y el precio de los alquileres se ha disparado, especialmente en la franja costera. Las vistas al mar se cotizan al alza en los meses de calor, hasta el punto que los pisos se ofrecen a partir de julio cuatro veces más de caros de lo que estaban hasta ahora.

Así lo constatan las inmobiliarias de la zona y son muchos los ejemplos que lo ilustran. Los mismos apartamentos en la costa, de dos o tres habitaciones, que durante el resto del año se estaban alquilando por menos de 400 euros al mes, en julio alcanzan los 800 euros la quincena. Esta es la media que se está pagando actualmente por el alquiler vacacional en la zona, según constatan desde el sector. Un precio que, por otra parte, se ha mantenido en los últimos años, porque subirlo supone -en la mayor parte de los casos- el quedarse sin inquilinos.

Y parece que el mercado se puede permitir el lujo de poner al cuádruple de su valor original los alquileres en temporada alta, porque sigue habiendo demanda. Este verano, incluso más que los anteriores. En municipios como Porto do Son las inmobiliarias aseguran que se han visto «un poco desbordadas» y auguran que este será uno de los mejores estíos de los últimos años, comparable al inicio de la crisis.

El sector habla de un 100% de ocupación en agosto y siguen recibiendo llamadas de personas interesadas para ese mes. Y, aunque julio no ha colgado por el momento el cartel de completo, ni se espera, la cifra se estima que rondará el 70%, superando a la que venía registrándose últimamente.

Saldos de septiembre

Las perspectivas tampoco son malas de cara a septiembre, aunque todavía es pronto para poder calcular cómo se cerrará la temporada que, a estas alturas del año y con un sol más esquivo, se pone de saldo. «En la primera quincena de septiembre se acaban las vacaciones para los niños y, en vez de familias, los que más vienen son personas ya retiradas y mucho portugués, en un mes en el que la quincena pasa de los 800 a los 500 euros en zonas como las de Louro», explican desde una inmobiliaria muradana.

El baile de precios es menos notable según se aleja la vivienda en cuestión de la primera línea de playa y el margen de maniobra aumenta en los núcleos más grandes, en donde hay un mayor número de profesores desplazados y una demanda anual, como sucede en el caso de Ribeira, Boiro o Muros.

En todo caso, siempre hay ofertas que se alejan de los precios medios, tanto por encima como por debajo, abriendo el abanico hasta valores poco habituales. La vivienda de lujo llega en A Pobra a los 3.600 euros mensuales, que es lo que se pide por un chalé de cuatro habitaciones con un jardín de unos 2.300 metros cuadrados en el que no falta una piscina climatizada con cascada de spa. Y, para inquilinos más ascetas, la cartera más barata parte de los 250 euros, un chollo complicado de conseguir a estas alturas del año.

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