Duendes, dragones y bárbaros llenaron de fantasía las calles de Porto do Son

La Feira Celta se consagró como una de las citas ineludibles del verano


ribeira / la voz

Caminar por las calles más estrechas de Porto do Son era ayer casi una misión imposible. Centenares de personas se dieron cita en la Feira Celta, una celebración que convirtió el lugar en un cuento lleno de fantasía, con duendes dragones y bárbaros invadiéndolo todo. Los espectáculos comenzaron temprano y despertaron a los perezosos que aún se recuperaban de las propuestas del sábado noche cuando una actuación con fuego puso la guinda a la jornada.

El mercado comenzó a cobrar vida antes del mediodía y desde entonces los músicos y malabaristas volvieron a hacer de Porto do Son su casa. Tampoco faltó el humor y los vecinos y visitantes se olvidaron con las carcajadas del mal tiempo. Aunque la lluvia intentó teñirlo todo de gris, el color de la Feira Celta llenó las calles de alegría.

Los pequeños, como siempre, fueron los que más disfrutaron de los espectáculos a pie de calle y se quedaban boquiabiertos al ver pasar a los malabaristas y a los enormes cabezudos.

Cuando la caprichosa lluvia hacía su aparición, los paseantes se cobijaban en los establecimientos hosteleros de la zona, algo que ha contribuido a dar un impulso al sector, ya que en los últimos días Porto do Son fue un hervidero de gente.

El alcalde, Luis Oujo, ha hecho un balance más que positivo de la celebración, llegando a señalar que este año pasaron por la Feira Celta más personas que en ediciones anteriores: «A celebración contribuiu a dar un impulso á economía, confío en que os empresarios estén contentos cos resultados».

Lo que queda claro es que esta cita ya está marcada en el calendario y todo apunta a que la cifra de visitantes seguirá aumentando en los próximos años.

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