Emotivo y sonoro centenario de la banda de Caamaño


Por la mañana actuaron en el barrio ribeirense de Deán, donde se celebraba la romería de Os Remedios; pero, ayer por la tarde, los miembros de la banda de música de Caamaño se vistieron de gala para ofrecer un concierto muy especial. La ocasión lo merecía, pues se celebraba nada menos que el siglo de vida de la agrupación. En la casa de cultura de Xuño, ante su público, que por cierto respondió llenando el auditorio, los músicos hicieron un repaso por estos cien años de trayectoria. Pero fue antes de que empezara a brotar la música cuando se produjo el momento más emocionante. El director de la banda, Francisco Olveira, recibió de manos de su nieta Carmen de Castro una batuta, obsequio que, por cierto, estrenó para la ocasión.

Él no fue el único homenajeado. José Vinagre, un vecino que estuvo casi setenta años tocando en la banda de Caamaño y se retiró hace solo unos meses, se llevó a cabo una figura de los músicos del Pórtico da Gloria. En este caso, el encargado de hacerle llegar el obsequio, en nombre de todos sus compañeros, fue el clarinete Manel Santos.

También el alcalde de Porto do Son, Luis Oujo, quiso tomar la palabra para destacar el buen hacer de la agrupación y desearle una larga trayectoria. En nombre de la familia del director de la banda intervino su sobrina María Ester Olveira. Sin duda, el momento crucial de la velada fue cuando la música embelesó al abarrotado auditorio de Xuño.

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Emotivo y sonoro centenario de la banda de Caamaño