El espíritu celta se hace grande en las calles de Porto do Son

Los puestos del mercado tradicional estuvieron muy concurridos


ribeira / la voz

Puestos de artesanía y comida, vecinos caracterizados y músicos itinerantes llenaron ayer de animación la segunda jornada de la Feira Celta de Porto do Son. La soleada jornada y el hecho de que prácticamente todo el casco urbano se haya convertido en un gran mercado animaron a vecinos y visitantes a recorrer el cerca de centenar de puestos de artesanía, entre los que se encuentra uno de la entidad A Creba.

No solo es factible adquirir piezas únicas de cuero o ver a un artesano realizar fantásticos recipientes de vidrio que encierran flores de llamativos colores, también es posible adquirir bordados de cuento y darle un capricho al estómago en alguno de los puestos de comida, cuyo olor hace que resulte muy sencillo seguirles la pista.

Dos personajes, Casimiro y Rosazarza, hacen las delicias del público, especialmente de los pequeños, desde la inmensa altura que les proporcionan sus zancos. Ayer, igual que en la jornada inaugural, no faltó la visita de la marquesa al mercado celta ni los espectáculos dirigidos a los pequeños.

Bullicio y actividad fueron los protagonistas de unas calles que se han transformado para viajar en el tiempo.

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