Caravana interminable en Outes

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

OUTES

Más de un centenar de vehículos se sumaron a la procesión de San Cristóbal

28 jul 2026 . Actualizado a las 10:56 h.

El ambiente festivo se apoderó de Outes durante tres jornadas con motivo del Santiaguiño, pero el domingo fue, como siempre, el día grande. Para honrar a San Cristóbal se montó una interminable caravana de vehículos engalanados, que a golpe de claxon llenaron las calles de un alboroto al que contribuyeron los aplausos de los numerosos espectadores que se animaron a presenciar el espectáculo.

Camiones, coches, motos, tractores, matraquillos, quads y hasta alguna que otra bicicleta circularon en procesión por la carretera AC-550 a su paso por A Serra de Outes y atravesaron la localidad de O Freixo. Encabezando el recorrido, de unos siete kilómetros de distancia, se situó el camión de Ramón Maceiras, un conductor de Brión de Arriba que atesora 42 años de profesión y que por vez primera tuvo el honor de transportar la imagen de San Cristóbal junto a su mujer, Ángeles Agrafojo.

Siguiéndolos se situaron una docena de camiones más y un centenar de vehículos diversos, todos adornados con banderas, globos y muchas flores. Fueron varios los participantes que causaron sensación, desde un Fiat 600 que portaba en el techo un cesto con coloridas plantas hasta una furgoneta que estaba totalmente cubierta de pétalos pasando por varios remolques cargados de pasajeros que vivieron de forma especial la procesión.

La caravana partió de las inmediaciones del parque de A Cruz tras la celebración de una misa solemne oficiada por el párroco Roberto Freire, que contó con la participación de la coral Pedra Serpal y la banda de gaitas Grupo das Fabulosas.

Cuando todos los motores se apagaron llegó el otro plato fuerte del día grande de las fiestas de Santiaguiño: la macrosardiñada que, como siempre, se montó en la Horta do Muíño. Allí habían entrado en acción previamente una decena de parrillas. El menú se completó con pan de maíz y vino, y fue para muchos el entrante de la romería que comenzó después en la zona, donde familias y grupos de amigos comieron aprovechando la sombra de los árboles.

Varios grupos de música animaron la sobremesa, que contó con refrescantes hinchables de agua para los niños.