Libre como las gaviotas

Carmen Alborés BUZÓN DEL LECTOR

OUTES

26 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

I have a dream (yo tengo un sueño), decía Martin Luther King en su discurso a favor de los derechos de los ciudadanos negros. Yo conozco a una persona que también tenía un sueño. Ella era como una gaviota, prisionera en un mar extraño, que ansiaba tornar a ver el mar lejano donde nació, nadar entre sus espumas, sortear el viento, oír el sonido de las olas. Soñaba, como la gaviota, con posarse en lo alto de una roca, poner su pico mirando al viento y sentir el calor del sol sobre sus alas. Sentir la verdadera libertad.

Pero esa gaviota, por suerte, tenía unas buenas compañeras, que volando allá lejos donde se encontraba, con gran esfuerzo, fueron a buscarla y la trajeron sobre sus alas, hasta que al fin, ya agotadas por la larga travesía, la posaron sobre la orilla de ese mar que ella soñaba, un mar iluminado por la luz rojiza de un bello atardecer. Fue entonces cuando nuestra gaviota sintió que sus ataduras se rompían, que su espíritu volaba libre sobre sus dominios, que todo volvía a resplandecer como cuando era una niña que jugaba sobre la arena, escuchando el graznido de las gaviotas revoloteando sobre su cabeza.

Todas sus compañeras, mientras tanto, tejimos y destejimos mantas de ilusión esperando como Penélope su vuelta a casa, su regreso a Ítaca como Ulises. Pero al fin, ahora ya la tenemos entre nosotras, celebramos su vuelta al hogar que nos vio nacer, celebramos que una de las nuestras cumplió su sueño.