Ribeira / la voz

Algunos se mantienen en pie casi de milagro, otros han llegado hasta nuestros días gracias a reformas y trabajos de consolidación. Medievales, romanos o reconstruidos, sobre la mayoría de ellos ni los expertos se ponen de acuerdo a la hora de datar su origen. Todos acumulan siglos de historia y gran valor patrimonial. Sin embargo, algunos de estos puentes antiguos que salvan los ríos barbanzanos son todavía grandes desconocidos para vecinos y visitantes.

Noia

Rodeados de tradición.

Además de la conocida como Ponte Grande, que da entrada a la villa, modificada en tantas ocasiones que su aspecto actual poco tiene que ver con la construcción inicial, Noia cuenta con otros puentes antiguos, como el de A Chaínza, también reformado, y el de Traba, el más conocido y que salva el río del mismo nombre. El encanto de su entorno, con casas de arquitectura tradicional, lavadero y molinos, son motivos suficientes para justificar su visita. Pero, sin duda, la joya de la corona noiesa es Pontenafonso, que comparte con el vecino municipio de Outes. Después de ampliaciones y reformas, es el puente más imponente del entorno, rozando los 270 metros de longitud.

Outes

En ruta.

Aunque minúsculos en comparación, son tres más los puentes que se encuentran en el ayuntamiento de Outes. Ponte do Ruso, con un único arco de medio punto de más de once metros de largo, y el viaducto de A Serra, de catorce metros, se pueden visitar a modo de ruta bordeando el río Tines. Su principal reclamo: el denso entorno boscoso que los rodea. Y, por último, el puente de Os Arados, que se erige sobre el cauce del Donas y es producto de una rehabilitación de otro puente más antiguo.

Mazaricos

Apuesta de futuro.

Con una playa fluvial, un merendero, un molino, un parque infantil y hasta una caseta para uso y disfrute de los pescadores de la zona, A Pontevella es un ejemplo de aprovechamiento del entorno de un puente antiguo. Un reclamo cada vez más importante en el municipio, sobre todo en los meses de buen tiempo.

A Pobra

Riqueza paisajística.

Otro que goza de gran popularidad es el viaducto de A Miserela, en parte porque se sitúa en una de las zonas más turísticas de A Pobra: las piscinas naturales del río Pedras. Pero su valor patrimonial no desmerece su fama, ya que es uno de los puentes históricos de Galicia. Menos conocidos, pero también con gran potencial, son los de San Antonio y As Pontes. Este último es el único que se conserva de los dos que había a la entrada de la localidad y que dan nombre al lugar. Más reciente en el lo que a su construcción se refiere es el puente de As Taras. Esta infraestructura no está construida sobre pilares ni tiene arcos, lo más común, sino que salva el río Lérez por medio de dinteles.

Porto do son

Belleza arquitectónica.

El puente medieval de Xuño, que cruza el río Sieira, es de los que desafían las leyes de la gravedad. Está construido con un solo arco y se sostiene únicamente por la presión que ejercen sus piedras entre sí. Por si fuera poco, se sitúa en un entorno natural que conserva una vegetación propia de ribera.

Lousame

Tierra de puentes.

Ya sea por el número de ríos que surcan su territorio o por lo poco caudaloso de los mismos, el municipio lousamiano es lugar de pequeños puentes antiguos. En su mayoría, cuentan con una estructura inferior abovedada, como el de A Gaiteira o el de San Xusto, muy cerca de la iglesia de Toxosoutos. Con el paso del tiempo, estas construcciones quedaron sin tránsito de vehículos y han perdido gran parte de la belleza que atesoraban.

Outes

Ponte do Ruso. En la localidad de A Serra se encuentra este puente que salva las aguas del río Tines. Su emplazamiento, rodeado de pequeños caminos, es muy propicio para hacer caminatas y ruta de senderismo. Una de ellas lleva a otra de las infraestructuras antiguas con las que cuenta el municipio, el puente de A Serra.

Porto do son

Puente de Xuño. Esta estructura es una de las más espectaculares a nivel arquitectónico. Con un solo arco, se mantiene en pie únicamente por la presión que ejercen las piedras entre sí.

Noia

Viaducto de Traba. Presenta cuatro arcos, tres de ellos ojivales y el otro de medio punto. Está rodeado por casas de arquitectura tradicional y en su entorno hay un lavadero y molinos.

A Pobra

A Miserela. Sobre el río Pedras y situada en las inmediaciones de sus conocidas piscinas naturales, se encuentra uno de los puentes más visitados de la comarca, el de A Miserela. El acceso al lugar es complicado y solo puede hacerse a pie, pero la belleza del entorno compensa sobradamente el esfuerzo.

Noia y Outes

Pontenafonso. También denominada Ponte das Pías en los documentos medievales, esta construcción une los dos municipios barbanzanos salvando el río Tambre. Está sostenido por 20 arcos, aunque originariamente contaba con 27, y es uno de los puentes antiguos más largos de Galicia, con casi 270 metros de longitud.

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De puente a puente por tierras barbanzanas