santiago / la voz

Cada uno cuenta la feria según le va, pero la realidad es que ayer en Amio la mayoría de los compradores y vendedores reconocieron que el primer mercado de ganado que se celebró en Santiago tras el cierre decretado en marzo por la crisis sanitaria fue «moi malo, e os prezos de regalo. Era mellor quedar na casa». Así resumía Antonio Sieira, de Outes, su paso por el recinto. «Os prezos están tirados», constataba Gonzalo Barcala, de Moraña, al salir de una feria que calificó como «o peor mercado en anos». Incluso los ganaderos consultados que pudieron comprar vacas y terneros lamentaban que las transacciones se realizaron a precios «moi baixos». La opinión mayoritaria era que la primera feria en más de dos meses resultó «das peores. Mellor para esquecer, porque cando perden uns non é bo para ninguén».

Enrique Castiñeiras, de Muxía, puso el contrapunto y se mostró satisfecho con el resultado del mercado, aunque echó en falta a muchos de los habituales compradores y vendedores. Algunos de los que cargaron sus camiones para llevar terneros para cebar hacia Zamora compartían el pesar por la escasa demanda. «Tirou os prezos, pero iso non é bo para nós nin para os gandeiros», explicó Ramón, de A Gudiña.

Con todo, tratantes y ganaderos confían en las próximas citas para ir recuperando el ritmo de las transacciones, en lo que jugará un papel importante la reactivación de la restauración. José Manuel Vecino, de Muíños (Zas), describió el de ayer como un mercado de transición: «Haberá que esperar á próxima semana». Y eso pese a que cargó en su camión varias vacas con destino al matadero de Lugo. Ramón Salgado, tratante de Santiago, llamó la atención sobre el mal resultado para los terneros que, en su opinión, fueron los más afectados por la caída de los precios. «Era mellor quedar na casa», indicó.

Los datos oficiales del mercado vinieron a reflejar ese pesimismo general. La concurrencia al mercado fue de 1.439 cabezas, frente a las 1.902 de la feria del 11 de marzo, la última antes del cierre por el covid-19. Al recinto de Amio llegaron 1.244 reses de vacuno menor (282 menos), 99 de vacuno mediano (105 menos) y 96 de vacuno grande (72 menos).

Además, los miembros de la mesa de precios optaron por no celebrar la reunión, por lo que no se reflejará la caída de las tasaciones. En el mercado se siguieron estrictas medidas de higiene y no se permitió el acceso al público en general ni a la prensa en las primeras horas. Los vehículos fueron desinfectados al entrar y se tomó la temperatura a las personas antes de acceder al recinto. Todos portaron mascarillas, y los tratos entre comprador y vendedor no se sellaron con el clásico apretón de manos.

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Amio reabre sus puertas a medio gas, con amplia seguridad y bajos precios