Un vendedor ambulante de pescado de Outes: «Nestes días aumentamos as vendas por enriba dun 30 %»

Este autónomo reconoce que el confinamiento les está favoreciendo en su trabajo diario


ribeira / la voz

El outiense José Manuel Núñez Calo sabe perfectamente lo que es una crisis porque la del 2008 le dio de lleno. Ahora se enfrenta a otra mucho más peligrosa, ya que en esta está en juego la vida de las personas. Afronta el coronavirus con mucha preocupación y aunque dice no tener miedo, reconoce que no le gusta lo que puede venir cuando esta pandemia esté controlada.

Desde hace más de una década, este autónomo recorre con su furgoneta los lugares del término municipal de Outes vendiendo pescado. Una actividad que le gusta: «Estás en contacto permanente coa xente. Cóntanche os seus problemas e fálanche de todo». A esta actividad llegó por casualidad y porque tenía que buscar una salida laboral. Explica que trabajaba en la hostelería, pero la crisis lo dejó en la oficina de empleo: «Tiña que buscar unha saída, e acertei. Empecei a vender peixe no ano 2009, e ata agora».

Otro coche

Comenzó con una furgoneta con la que hacía la ruta por Outes y Mazaricos, unos 20 kilómetros diarios. Dos años después, y al ver que el negocio prosperaba, compró otro vehículo y contrató a una persona que visita a diario a sus clientes de Muros, Carnota, Lariño: «Uns 80 quilómetros cada xornada».

Todos los días, José Manuel Núñez y su empleado mueven alrededor de 250 kilos de pescado. Desde que se decretó la alarma y la gente tiene que estar confinada en sus casas, la demanda de producto mejoró. «Nestes días aumentamos as vendas por enriba dun 30 %». Y este incremento tiene su explicación: «Agora a xente está todo o día na casa e come máis peixe fresco. Tamén hai nenos que non van á escola, e iso nótase á hora de vender».

Lirios, chinchos, xardas y rapantes son los productos más demandados, aunque la pescadilla sigue contando con una gran aceptación.

Núñez conoce perfectamente a sus clientes y en las últimas semanas observó que existe miedo entre la gente, y en especial entre los mayores de 70 años. «Só saben que morre xente, é co que se quedan das noticias. Tamén preguntan se coñecemos alguén que está enfermo. Teñen moita preocupación».

Las medidas de seguridad son muy importantes en este oficio y todos las cumplen a rajatabla, pues «non queda outra que facelo», afirma Núñez.

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