La artesanía se hace visible en Barbanza con una treintena de talleres

La importancia de la carpintería de ribera queda patente con seis astilleros, pero también destaca la actividad de los ceramistas


ribeira / la voz

La actividad económica de la comarca se mueve con muchos engranajes. El motor principal es el vinculado al sector pesquero, pero existen muchas otras piezas que contribuyen a la diversificación y son ejemplo de la capacidad de los barbanzanos para buscar mercados en los ámbitos más dispares. La artesanía, que se hace visible con una treintena de talleres, es un ejemplo.

Loaira Davila y Martiño Hortas, del taller Raposiñas
Loaira Davila y Martiño Hortas, del taller Raposiñas

La última en incorporarse a este grupo ha sido Loaira Davila, que hace unos meses abrió en A Pobra el taller de cerámica artística Raposiñas. Todas las piezas que salen de su horno, en el que junto a Martiño Hortas diseña las colecciones, tienen el sello de Artesanía de Galicia.

Decidirse por montar un negocio dedicado al ámbito de la creación y la manufactura no resulta sencillo, pero el convencimiento de personas como Loaira Davila hacen que sea posible. En su caso, le fue concedida una ayuda del Igape destinada a la puesta en marcha de empresas no agrícolas en zonas rurales.

Precisamente, la de ceramistas es una de las actividades que destaca por número de inscritos en la zona. En Carnota, los tres que hay pertenecen a ese ramo.

Gerardo Triñanes, carpintero de ribera
Gerardo Triñanes, carpintero de ribera

A nivel de trabajo artesano, el área barbanzana es un referente gallego en la carpintería de ribera. Actualmente son media docena los talleres en activo con dos en Outes, otros tantos en Rianxo, uno en Ribeira y otro en Boiro. El propietario del que se encuentra en este último municipio es Gerardo Triñanes, un empresario que lleva años dedicando muchos esfuerzos a la revitalización del oficio tradicional de hacer barcos de madera.

En el registro de Artesanía de Galicia, Asteleiros Triñanes figura con la inscripción número cinco. Es decir, que estuvo entre quienes lo estrenaron tras la ley de 1992 que regula este tipo de actividad económica. Su taller cuenta actualmente con doce operarios y Triñanes explica: «Meu pai xa tiña unha carta de mestre artesán, que lle retiraron máis tarde debido a un cambio normativo».

Relevo generacional

Gerardo Triñanes siguió la estela laboral de su progenitor, un denominador común entre quienes se dedican a la carpintería naval en madera. Precisamente, lo que más preocupa a este empresario, impulsor de una asociación gallega que aglutina al sector, Agalcari, es la falta de relevo generacional.

Estamos perdendo o futuro porque non hai unha formación regulada para a carpintería de ribeira»

Asegura el boirense que «a carpintería de ribeira está en decadencia porque no mar non se está a apostar pola madeira».

Al mismo tiempo, manifiesta: «Estamos perdendo o futuro porque non hai unha formación regulada para a carpintería de ribeira». Explica que la mayoría de quienes continúan en activo tienen más de 60 años y no hay gente con formación para que pueda continuarse con esta actividad.

Pese a las dificultades de un mercado industrializado en el que se requiere una alta producción para atender la creciente demanda, quedan autónomos dedicados a darle una segunda vida al vidrio o joyeros como el orfebre afincado en Outes Fernando Gallego, que recibió el premio Joyería Artística del Grupo Pro Arte y Cultura y cuyas piezas forman parte de una exposición en Madrid.

 

Ana Romero, marroquinería
Ana Romero, marroquinería

Ana Romero, artesana del cuero

«Pódese vivir disto, aínda que temos gran cantidade de gastos»

Hace 20 años que Ana Romero se dedica a la marroquinería, los últimos 15 como autónoma y con una tienda en Noia en la que vende sus piezas únicas: «Eu non teño prensas. Corto as pezas a man e cósoas, porque o acabado é totalmente diferente». La otra pieza de su taller es un senegalés afincado en la localidad, Ismaila Ngom: «Nós elaboramos pezas tódolos días. Eu fago coleccións novas continuamente».

Eu non copio pezas, pero gústame saber por onde se move o mercado»

En este mundo de la creación, conocer las tendencias también es importante y, por eso, Ana Romero acude estos días al salón internacional de joyería y relojería urbana que tiene lugar en Madrid: «Eu non copio pezas, pero gústame saber por onde se move o mercado».

La suya es una actividad sujeta a muchas fluctuaciones, pero manifiesta: «Pódese vivir disto, aínda que temos gran cantidade de gastos. Un dos principais é o pago da ocupación do espazo nas feiras ás que imos, e despois están os impostos».

Precisamente, asistir a ferias se ha convertido en una parte vital para talleres de artesanía como el de Ana Romero: «Son o noso forte porque moven moita xente, pero cada vez existe maior competencia».

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La artesanía se hace visible en Barbanza con una treintena de talleres