El forense culpa al hospital de tener que llevarse el cadáver de un velatorio

x. Melchor / a. parada SANTIAGO / LA VOZ

OUTES

MARCOS CREO

Advierte que se dan muchos casos como el de Outes y que solo ellos pueden certificar muertes violentas

05 ene 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

En toda muerte violenta es obligatorio que se practique una autopsia para determinar si la causa del suceso fue suicida, homicida o accidental. Así se recoge sin género de dudas en el artículo 343 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Ese fue el caso de María del Río Antelo, una septuagenaria vecina de Outes (A Coruña) que falleció en la noche del día 1 en la unidad de cuidados paliativos del Hospital Gil Casares de Santiago tras haber sufrido, siete meses antes, una grave caída por unas escaleras. Sin embargo, el médico que la atendió en el centro decidió no llamar al forense y certificar él mismo el deceso, lo que obligó a que, cuatro horas antes del entierro, el juzgado ordenase recoger el cuerpo del velatorio y trasladarlo de nuevo a Compostela para que el Instituto de Medicina Legal (Imelga) pudiera hacer la autopsia sin la que no se podía expedir la autorización para darle sepultura. Un requisito que exige el artículo 274 del Reglamento del Registro Civil.

El forense del Imelga que estaba ese noche de guardia era Benito López de Abajo, que asegura estar «harto» de situaciones similares a la de esta vecina de Outes. Advierte que se dan más casos en Galicia «porque los médicos clínicos certifican muertes que son violentas y eso es algo que por ley solo podemos hacer los forenses», explica.

El certificado de defunción de la mujer, de 79 años, recoge claramente que la causa inicial o fundamental de la muerte fue un traumatismo tras una caída por las escaleras. «Esto es un suceso violento y por lo tanto hay que practicar una autopsia que determine si se trató o no de un accidente o si pueden existir indicios de criminalidad y hay que investigar un homicidio. En este caso, la señora llevaba meses ingresada en el hospital y se dio por hecho que su muerte fue natural, pero en el momento en el que el documento recoge la caída por las escaleras hay que hacer la autopsia. Sentimos lo que ha tenido que pasar la familia, pero lo único que hicimos los forenses fue cumplir con la legislación, como no puede ser de otra manera, y tomar todas las medidas necesarias para cumplir los trámites lo más rápidamente posible para no interferir en su duelo», asegura López de Abajo.