La tendencia del sector está marcada por una progresiva desestacionalización de las celebraciones


La gran explicación de por qué ha podido aumentar tanto el volumen de la organización de bodas se corresponde con la progresiva desestacionalización de estas celebraciones, una cuestión en la que coinciden las principales empresas especializadas en este área. Por ejemplo, Carlota Fajardo, directora comercial de Chicolino Restauración, destacó que lo que siempre se había reducido a alguna boda en puentes o fines de semana de octubre o noviembre ha cambiado radicalmente: «Hace dos años teníamos cinco bodas en octubre, en esta ocasión está completo».

Desde el Baiuca en Ribeira y Pazo do Tambre en Outes también señalan que este fenómeno llega incluso a las primeras semanas de diciembre y que se ha venido produciendo de forma progresiva. En este sentido, la combinación de espacios al aire libre con carpas se ha vuelto un recurso obligatorio para contar con una diversidad de escenarios que permita ser competitivo.

No obstante, hay voces que advierten que la desestacionalización es un factor con cierto peligro, ya que se articula en torno a las variaciones del clima de los últimos dos años: «Me parece un error, porque puede volver a cambiar en cualquier momento».

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La tendencia del sector está marcada por una progresiva desestacionalización de las celebraciones