El noiés José González Capeáns, empresario de éxito y mecenas de los deportes náuticos, falleció a los 89 años

Marta Gómez Regenjo
M. Gómez NOIA

NOIA

González Capeáns (a la izquierda), en Noia, junto a Alejandro Seoane y Juancho López Oviedo, fundador del Náutico de Portosín
González Capeáns (a la izquierda), en Noia, junto a Alejandro Seoane y Juancho López Oviedo, fundador del Náutico de Portosín

En los años 50 fundó la prestigiosa marca de porcelana que lleva su apellido

21 jun 2021 . Actualizado a las 14:14 h.

A muchos le sonarán las vajillas de Porcelana Capeáns, pero quizá pocos sabrán que sus orígenes están en Noia. En Argalo nació su fundador hace 89 años, y aunque la vida le llevó a instalarse en Madrid, donde creó desde cero la hoy prestigiosa marca de cerámica, nunca perdió los lazos con su tierra natal y con Portosín. Por eso, son muchos los que hoy lamentan su pérdida, por su carácter entusiasta, abierto, ocurrente y hablador y por su apoyo incondicional a cualquier causa, en especial a los deportes náuticos, de los que era un apasionado.

Hijo de armador, cuando era un niño se trasladó a Vigo con su familia, y con 15 años empezó a trabajar en la empresa Álvarez, donde inició su formación en el mundo de la porcelana. En 1955 se fue a Madrid para labrarse un futuro, y tras un par de años realizando diseños para otros, fundó su propia firma. Lo que comenzó siendo un pequeño taller, acabó convirtiéndose en una puntera fábrica en Torrejón de Ardoz de la que salían vajillas que lograron gran fama, no solo en el mercado nacional, sino también en el internacional. Fue presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Porcelana, y promotor de la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid. De hecho, su activismo en el impulso a las actividades organizadas por gallegos en la capital fue reconocida con galardones como el Madrigallego de Oro en el 2001.

Capeáns aprovechó su éxito empresarial para impulsar también los deportes náuticos en su tierra. Fue uno de los socios fundadores del Real Club Náutico de Portosín, donde durante años patrocinó su propia regata. Era un apasionado de la vela, y siempre que podía pasaba temporadas en su casa de A Aguieira, además de conservar el vínculo con su familia de Argalo. También fue un estrecho colaborador del Club do Mar de Noia, ya que el remo era otra de sus aficiones y en su juventud bogó en las filas del Náutico de Vigo, llegando incluso a proclamarse subcampeón de España en dos ocasiones.

En lo personal, la vida le dio golpes muy duros, primero enviudó y luego perdió a su único hijo. Casado en segundas nupcias, en los últimos años se estableció en Ames, donde falleció y donde será enterrado esta tarde tras el sepelio, fijado a las cinco de la tarde.