Noia y Cruído se unen para frenar la sangría de jugadores en sus canteras

Ambos clubes fusionan las categorías base y crean un nuevo bloque sénior que servirá de trampolín para los chavales que terminan su etapa como juveniles


Ribeira / la voz

La sangría poblacional, el éxodo a las grandes ciudades, la escasa natalidad y el aumento de la oferta deportiva ha obligado a los equipos de fútbol a elegir entre dos opciones: unirse o morir. Poco queda de aquella época en la que no hacían falta demasiados esfuerzos para crear equipos en las categorías base. Conocedores de la situación actual, los últimos en emprender el camino de la fusión han sido Noia y Cruído, que se han unido para frenar la sangría que sufren sus canteras en detrimento de los equipos de las grandes urbes.

«Nuestra idea es mantener y mejorar el fútbol en Noia y Lousame, aprovechar el potencial de ambos concellos. Queremos potenciar el fútbol base y que eso repercuta hacia arriba, hacia el conjunto sénior. Debemos tratar de contar con el mayor número de chavales e ir mejorando poco a poco, marcar la estructura lo más adecuadamente posible». El que habla es el presidente del Noia, José Luis Botana, quien ya cerró el pasado curso el convenio de colaboración con el Lesende, que ha pasado a convertirse en el filial del bloque de Preferente de los del Julio Matito.

«La fusión nos hace más fuertes porque había problemas para configurar los conjuntos de la base», explica. Este acuerdo también hace que el equipo sénior del Cruído pase a llamarse Noia-Cruído. Su objetivo es ejercer de trampolín para los chavales que terminen su etapa formativa. Juan José Quintáns será su entrenador, mientras que Daniel Suárez, Chicho, dirigirá el bloque juvenil de los noieses.

«La idea es que con el tiempo se pueda subir de categoría al Lesende y al nuevo filial. Que estén lo más cerca del Noia, para que así la diferencia de nivel para los chavales sea la menor posible», afirma Botana, quien reconoce que se trata de un proyecto a medio-largo plazo.

Cantos de sirena

Noia, Cruído y Lesende no habitan en una plaza sencilla. Al potencial de los equipos noieses de fútbol sala, baloncesto o artes marciales se suma la cercanía con Santiago, lo que motiva que muchos chavales opten por coger las maletas y recalar en clubes de la capital gallega o en otros como Oroso o Bertamiráns: «No tenemos la suerte de contar con equipos en nacional o división de honor, por lo que debemos tener paciencia para que los chavales tengan las condiciones idóneas para formarse aquí».

Para lograrlo han optado por la unión, camino que ha comenzado a coger fuerza en toda Galicia para tratar de frenar la sangría en las canteras del deporte rey.

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