«Lo que viene ahora va a ser muy complicado», advierten en los CIM

Los centros de información a la mujer se preparan ante la posibilidad de un repunte de casos tras el confinamiento


Ribeira / La Voz

Tras el decreto del estado de alarma y el obligado confinamiento de la población, una de las principales preocupaciones de las autoridades era el aumento del riesgo para las mujeres víctimas de violencia machista, sobre todo para aquellas que conviven con su agresor. Se temía un incremento de la demanda de servicios como los que se prestan en los centros de información a la mujer (CIM), algo que en la comarca no ha ocurrido. Desde los distintos departamentos municipales coinciden en que se esperaba un repunte de los casos durante la cuarentena que no se ha producido, pero se preparan ante la posibilidad de que sea a partir de ahora, al relajarse las restricciones, cuando comiencen a aflorar las situaciones de violencia.

«Lo que viene ahora va a ser muy complicado», asegura la responsable del CIM de Noia, que apunta a la precariedad a la que se verán abocadas muchas mujeres que se ganaban la vida en sectores como la hostelería o la limpieza en hogares en los que será difícil que se recupere el empleo una vez finalice la desescalada. De hecho, muchas de las llamadas que ya están recibiendo van en esa línea: «Hay mucha preocupación sobre el futuro porque muchas economías familiares se van a ver perjudicadas y no es una situación fácil. El miedo y la angustia pasarán factura a nivel psicológico».

Los CIM han estado funcionando todo el tiempo con atención telefónica, salvo para los casos más graves, y no se ha registrado un repunte: «Tuvimos dos casos de violencia de género, pero habrían saltado igualmente en otras circunstancias». Sin embargo, esto no tranquiliza a las responsables de estos centros: «Esperabamos que houbera moita máis demanda durante o confinamento e non foi así. É unha situación de calma tensa, é un silencio que non é nada normal, pensamos que unha vez volvamos á normalidade saltará todo», explicaba María Jesús Lourido, directora del CIM de Outes.

La suya no es una opinión aislada. De hecho, en Boiro manifestaban que hace un par de semanas se celebró una reunión telemática entre responsables de centros de distintos puntos de Galicia y el vicepresidente de la Xunta en la que se abordó esta cuestión: «Hai unha inesperada calma e o temor a que haxa un incremento dos casos ao volver á normalidade», reiteraban en Boiro.

Más recursos

Con la atención presencial en los CIM anulada por el confinamiento -aunque han mantenido sus puertas abiertas todos los días-, lo que se ha estado haciendo es reforzar las herramientas telemáticas a disposición de las mujeres para pedir información y ayuda ante una agresión: «A preocupación que había era de que unha muller que viva co seu agresor, dificilmente poderá chamar aos centros ou aos teléfonos de axuda sen que a escoite», apuntaban en Muros, por lo que se habilitaron números de WhatsApp operativos las 24 horas del día.

También se ha reforzado el trabajo a través de las redes sociales, tanto atendiendo consultas como publicitando campañas y recursos habilitados en esta situación excepcional, como la iniciativa «mascarilla 19», promovida por los colegios farmacéuticos. Se trata de una clave para que las víctimas pidan ayuda y desde las boticas se alerte a las fuerzas del orden.

Otra manera de no dejar indefensas a las mujeres que sufren violencia machista ha sido la de agilizar y facilitar la tramitación de ayudas públicas, un procedimiento que en muchos casos se ha visto complicado por que la mayoría no tiene habilitada la firma electrónica.

Proceso de desescalada

Aunque se hayan suavizado las medidas de confinamiento, en los CIM de la comarca se sigue primando la atención telefónica y telemática, y se trabaja a puerta cerrada, de manera que para cualquier consulta debe solicitarse cita previa.

En Outes se ha realizado una propuesta de protocolo para la desescalada del servicio, considerado esencial, atendiendo a las recomendaciones de distintos organismos, como la Fegamp o el colegio de psicología. También han tenido que adaptarse los espacios, con la instalación de mamparas de seguridad en los despachos. Esta actuación ya se ha acometido en Noia, donde el personal trabaja de forma presencial y se turna para que el CIM esté siempre atendido, y está pendiente de realizarse en Boiro, donde siguen teletrabajando y están localizables por vía telefónica y WhatsApp.

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