Solo dos de cada diez empresas de la comarca superan el par de asalariados

La base del tejido económico la forman autónomos que en muchos casos ni tan siquiera tienen ningún empleado


Ribeira / la voz

Las microempresas constituyen el pilar del entramado económico de la comarca, que solo tiene radicadas en su territorio 45 compañías que sobrepasen el medio centenar de asalariados y nueve con más de cien. Buena parte del empleo se crea a través de autónomos que, en muchos casos, únicamente generan su propio puesto laboral. De hecho, solo dos de cada diez firmas rebasan en la actualidad el par de personas contratadas. Es decir, 6.967 de las 8.286 existentes carecen de empleados o no superan los dos.

Entre esta multitud de pequeños negocios figura el de piedra que Óscar Ben regenta en el polígono Augalevada, en Noia. La responsable del área de administración explica que, inicialmente, Óscar Ben comenzó como autónomo, para constituir posteriormente una sociedad limitada que tiene contratadas ahora a tres personas, dos en el taller y otra en la oficina.

El autoempleo se ha convertido en una alternativa creciente para muchos barbanzanos a la hora de acceder a una alternativa laboral, motivo por el que, salvo en contadas excepciones, no existe demasiado margen para la incorporación de personal.

Sin embargo, tampoco faltan quienes deciden prescindir de la mano de obra ajena. Este es el caso, por ejemplo, de una firma artesanal de A Pobra dedicada a trabajar con hierro. Su administrador, Jorge Cánibe, explica que son cuatro profesionales, pero todos pertenecen a la familia y carecen de asalariados.

Tradición familiar

Precisamente, otra característica de las empresas de la zona es el peso de la tradición familiar a la hora de mantener la actividad económica. La tendencia es sobradamente conocida en las grandes compañías que operan en la comarca, pero también está muy extendida entre los pequeños negocios.

Son numerosos los que han recogido el testigo de sus padres o abuelos, logrando mantener el negocio en tiempos difíciles e, incluso, consiguiendo incrementar el volumen de actividad.

A la hora de analizar el tejido económico de la zona también se observa el desigual reparto. Ocho de las nueve compañías con más de 100 empleados están en Arousa norte. De igual manera, más de la mitad del número total de empresas, en concreto unas 4.800, están radicadas en esta parte del territorio.

Los ayuntamientos que forman la comarca de Noia abarcan el otro gran grupo de firmas, superando las dos mil. Por el contrario, en Muros solo hay 785, de las que cerca de 690 carecen de asalariados o no llegan a tres. 

José Barreiro: «Polo volume de traballo que hai poderíamos ter máis xente»

La compañía que regenta en Lousame José Barreiro está especializada en la instalación de servicios de climatización, bombas de calor, pero también hace trabajos en el ramo de la construcción. Tiene cinco empleados, pero extiende su actividad a todo el territorio nacional: «Hoxe -por ayer- foron tres operarios a Madrid para rematar a instalación dun aire acondicionado. En Málaga tamén puxemos máis de seis mil metros de conducións. Nós andamos por toda España».

Los pedidos no le faltan a esa empresa y José Barreiro reconoce: «Polo volume de traballo que hai poderíamos ter máis xente». En su caso, explica que no han incorporado a más trabajadores porque no los han encontrado: «Podíamos contratar a unha ou dúas persoas máis. Oficiais de segunda ou de terceira valeríannos. Xente que teña uns coñecementos mínimos».

Cuenta que hace unos meses llamó a la oficina de empleo, pero la búsqueda resultó infructuosa: «Dixéronme que non había oficiais da construción. Eu non sei onde teremos que ir buscalos».

José Barreiro explica que en su taller realizan el montaje o la fabricación de las piezas necesarias para realizar las instalaciones y que la demanda de pedidos en la actualidad es bastante elevada, lo que le permitiría ampliar la plantilla.

Rodrigo Fuentes: «Chegamos a ter 16 operarios, pero coa crise quedámonos en seis»

Al frente de una empresa de Taragoña dedicada al ámbito de la construcción en sus más diversas vertientes, Rodrigo Fuentes es uno de los numerosos ejemplos que hay en la comarca de hijos que mantienen el negocio familiar. Explica con satisfacción que su padre fundó la compañía en 1980: «Empezou como autónomo e despois constituíu a sociedade. Esta é a segunda xeración».

Fuentes precisa que no les falta trabajo y que actualmente «enfocamos moito a actividade cara os traballos de rehabilitación, reforma e impermeabilización. Tamén facemos obra nova, pero é un segmento no que compiten moitas empresas».

Pese a que consiguen mantenerse a flote con la realización de actuaciones en distintos puntos de la provincia, Rodrigo Fuentes reconoce que la recesión que en el 2008 experimentó el sector de la construcción también les pasó factura: «Chegamos a ter 16 operarios, pero coa crise quedámonos en seis».

En el conjunto de la comarca, son cerca de ocho mil las firmas que tienen menos de diez operarios. La gran mayoría tienen un perfil similar a la de Rodrigo Fuentes. Su reducido tamaño no les impide, sin embargo, asumir proyectos más allá de la zona: «Nós levamos a cabo varias rehabilitacións no casco vello de Santiago».

 

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