Domingo Molinos, el renacer de un fénix al volante

Atletas del Atlántico | Un accidente en el rali de Noia le apartó del campeonato gallego. Gracias al apoyo de su familia y equipo técnico con sede en Vimianzo, AR Vidal, disputará una última prueba


redacción / LA VOZ

Día 6 de abril deL 2019. La posición del sol indica la cercanía del mediodía. El grueso de la competición del rali de Noia se encuentra en territorio mazaricano, disputando el tramo Senra Sport. De repente, el rugido de los cerca de 300 caballos del Peugeot 208 R5 y el vinilo de la anfitriona Escudería Berberecho anuncian el inminente paso del Equipo Domingo Molinos Sport. Están rodando de maravilla, hasta que algo no va bien y el sonido de un derrape sobre el asfalto mojado es el preludio del crujir de las ramas de los árboles, vueltas de campana y una caída por un terraplén de 12 metros de altura. Podría parecer que así finalizaba la temporada para el dúo. O no.

Casi tres meses más tarde, Domingo Molinos (Nebra, 1987) recuerda aquel momento como lo que acabó significando para alguien que ama el volante, un susto: «A paixón supera ao medo. Se non existise esta ninguén volvería a pilotar». Y esta filosofía funciona para el piloto como su particular gasolina. Contra todo pronóstico, y gracias al apoyo de su familia, amigos y el ingente trabajo de su equipo técnico, la firma AR Vidal Racing con sede en Vimianzo, el sonense y su copiloto, Avelino Martínez (Salvaterra do Miño, 1990) disputarán una última carrera, la prueba ourensana del rali da Ribeira Sacra.

El calor de los suyos

El sonense pasó desde aquel día hasta Semana Santa ingresado en el hospital, pero, a pesar de lo que muchos pensaron, aquella salida de vía se vivió de forma muy distinta dentro de la cabina de un vehículo de alta competición. Mientras que Martínez salió intacto, Molinos ya había notado el pinchazo en la espalda dentro del habitáculo de seguridad. Para hacerse una idea, lo que le pasó por la mente aquel instante fue el deseo de que se acabasen los giros para comprobar los daños -físicos y del vehículo- y si podría seguir corriendo. No quería perderse el tramo de la tarde en su Porto do Son natal.

«No hospital xa só pensaba en recuperarme de forma axeitada», explicó Molinos sobre su recuperación mientras estaba ingresado, en unos momentos en los que había asumido que los ralis se habían acabado hasta el próximo curso. Pero hubo algo que marcó la diferencia y que hizo que cada día mejorase: «Quedín abraiado co apoio da miña familia, amigos e compañeiros. Un grazas non sería suficiente», explicó señalando especialmente al calor de sus padres, su esposa e hijos. Tenía que hacer algo para demostrarles la importancia de lo que habían hecho por él. Entonces, llegó la gran noticia.

Aunque el Peugeot accidentado, la unidad 13, está en el taller en plena tarea de reparación, AR Vidal Racing ha conseguido algo dificilísimo, hacerse con otro modelo del mismo coche. De esta forma, le han garantizado a este dúo de la escudería noiesa un último baile antes de que se cierre el campeonato gallego de ralis.

«Quero demostrarlle o que valemos aos nosos patrocinadores e dedicarlla a todos os meus seres queridos. Vai por eles!», ensalzó Molinos, para luego citar una larga lista de firmas: Hankook, Peugeot, Dimolk, RDM Competición y distribuidores, Opmega, Tío Pepe, Inmobiliaria O Ferrado o el Concello de Porto do Son. También desveló por qué una última parada importa tanto: «Correrei porque xa penso na seguinte tempada. Correrei polos meus e por devolverlle a confianza a quen a depositou en min».

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