Las voces del Virxe do Mar se apagan

Tras 12 años activo, el grupo se despide por falta de integrantes y de ayudas


ribeira / la voz

Es complicado mantener en pie una entidad sin ánimo de lucro, sobre todo cuando sus integrantes se ven obligados a rascarse el bolsillo para garantizar su continuidad. Los impulsores del coro del IES Virxe do Mar lo consiguieron durante 12 años, pero tras una última etapa perdiendo voces han optado por tirar la toalla. La agrupación, formada desde sus comienzos por aficionados a la música vinculados al instituto noiés, se despidió de su público con un último concierto en la iglesia de Santa María A Nova. Hay quien confía en que más que de una despedida se tratara de un hasta luego.

Es el caso de Pilar Melcón, una de las fundadoras del coro. Ella es profesora de música en el instituto noiés y junto con sus compañeros maestros decidió en el 2007 ofrecer un conjunto de canciones para conmemorar el día de la paz. Posteriormente, repitieron pase con motivo de un congreso de dentistas que se celebraba en la localidad. Varios de los miembros del grupo habían coincidido en un coro de la escuela de música de Portosín y al director de aquella antigua formación, Ramón Bermejo, recurrieron cuando decidieron dar el siguiente paso. De su mano iniciaba su andadura, en el 2009, la formación definitiva.

El coro surgía como un proyecto integrador: «La idea era aunar a profesores, padres, alumnos y personal no docente. Fue una iniciativa muy alabada, que contó siempre con la colaboración del instituto, donde tenían lugar los ensayos», explica Pilar Melcón. La formación llegó a contar con una treintena de voces, que ofrecían al público un repertorio diferente: «Si el coro sobrevivió tanto tiempo fue por los innovadores arreglos que Ramón Bermejo imprimía a las canciones. El repertorio era muy variado, desde temas de rock y pop hasta música antigua, canción ligera o letras populares gallegas».

La recta final

Pero hace unas semanas, empezó a planear sobre estas voces la idea de tirar la toalla: «Durante todos estos años no hemos encontrado un compromiso firme de una institución que nos haya apoyado económicamente. Es cierto que el Concello de Noia nos ha contratado alguna vez, pero no nos ha brindado un apoyo continuado y tampoco hemos entrado en los circuitos de la Diputación», comenta Melcón.

También contribuyó en la decisión tomada la merma que ha sufrido el coro en cuanto al número de miembros. De hecho, al último concierto acudieron 17: «El coro siempre ha sido poco estable en este sentido, debido a las características de sus integrantes. Profes que van y vienen, alumnos que acaban sus estudios en el centro... Nunca contamos con un número fijo y eso ha jugado en nuestra contra».

Pero lo cierto es que a Pilar Melcón y a sus compañeros en esta aventura musical ni se les pasaba por la cabeza hace 12 años que el coro tendría una trayectoria tan larga e intensa: «Hemos ocupado nuestro sitio en Noia y hemos tenido un público muy fiel durante todo este tiempo». Si tuviera que destacar una actuación de las muchas que han ofrecido, ella se quedaría, sin lugar a dudas, con la última, la que tuvo lugar el pasado fin de semana: «Fue muy emotiva, ya que en tantos años se crean vínculos muy fuertes. Sacar el grupo adelante ha supuesto un esfuerzo enorme por parte de algunas personas».

Melcón es de las que cree que todavía puede haber una segunda parte: «Tendríamos que encontrar una vía para garantizar la financiación del coro».

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