La toxina obliga a cerrar de nuevo la totalidad de las concesiones del pósito noiés

El pósito continúa recogiendo muestras para determinar si mañana podrán regresar los productores al mar


Ribeira / la voz

La marea roja echó por tierra la posibilidad de que, de forma excepcional y a requerimiento de los compradores, los mariscadores de Noia pudieran salir ayer a faenar. Los elevados niveles de toxina detectados en los análisis efectuados durante el fin de semana por la entidad obligaron al pósito a cerrar de nuevo los bancos.

El primer episodio de marea roja tuvo lugar el pasado miércoles, aunque desde la cofradía indicaron que desde hace dos semanas se detectan en la ría de Muros-Noia unos índices muy elevados.

Para evitar que el marisco tuviera que ser devuelto al mar, como ha sucedido en otras ocasiones, la entidad que dirige Santiago Cruz decretó un cierre cautelar el miércoles. El jueves, como los niveles continuaban siendo elevados, aunque sin llegar a los máximos fijados por el Intecmar, el pósito decidió abrir una pequeña franja de terreno. Se trata de unos bancos situados en la parte más interior de la ría, y en los que los índices eran un poco más bajos que en el resto.

A la expectativa

La entidad continúa recogiendo muestras, que son analizadas por el laboratorio privado, para determinar si mañana podrán regresar los productores al mar.

Cabe señalar que el fin de la actividad extractiva está próximo y que la presencia de la marea roja supone ahora un importante varapalo.

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