Fondos buitre reactivan antiguos expedientes de deuda para cobrar

A un vecino de Noia, una entidad de recobro le reclama el préstamo de un coche de 1996


Ribeira / la voz

Si alguien tiene contraída una deuda desde hace años y cree que ha caído en el olvido y que se librará de pagarla, debe saber que está equivocado. Por mucho tiempo que haya pasado, incluso décadas, los expedientes judiciales por impago no prescriben. Ya sean los bancos o, sobre todo, las entidades de recobro, también conocidas como fondos buitre, se encargan de que la deuda no se extinga y están reactivando antiguos casos para cobrar las cuantías pendientes.

Esto no es una novedad, pero profesionales del derecho de la comarca consultados explican que se percibe un incremento de los casos reabiertos que puede explicarse por varios motivos. El principal, apuntaba un procurador, es la venta de esa deuda de dudoso cobro contraída por particulares con las entidades bancarias a fondos buitre, que son los que luego se encargan de reclamar los créditos pendientes para recuperar su inversión y sacar beneficio, de ahí su interés en reactivar viejos expedientes: «O que se está notando é que se vende máis crédito a estas entidades e posiblemente por iso afloran máis casos».

Conoce situaciones de deudas que se remontan a hace unos 15 años, pero existen expedientes más antiguos y un letrado barbanzano explica la situación de un vecino de Noia al que el juzgado le exige el pago de un crédito suscrito en 1996 para financiar la compra de un coche.

Manuel Blanco Ons, delegado de los abogados del partido judicial de Noia, reconoce que no ha tratado directamente con ningún caso de este tipo, pero apunta otra de las razones que explicaría que ahora se estén reactivando los expedientes antiguos: un cambio normativo.

En el 2020

Hasta el 2015, la deuda prescribía a los 15 años si el acreedor no hacía ningún movimiento judicial para cobrarla, pero ahora ese período se ha reducido a cinco. Además, las deudas que tengan más de esa antigüedad y que estén vivas en el 2020 se extinguirán ese año, de manera que, ante el acortamiento de los plazos, hay un mayor movimiento para evitar que los expedientes se cierren definitivamente. «O que están facendo os acredores é activar as reclamacións de maneira que ese prazo non se extinga».

Otro profesional del derecho de Noia explicaba que para evitar el archivo definitivo de los expedientes de reclamación de deuda lo que hacen las entidades de cobro periódicamente es solicitar una averiguación patrimonial, es decir, que el juzgado compruebe si la situación económica de la persona que tiene el crédito pendiente ha mejorado y tiene ingresos que se puedan embargar para cobrar. De este modo, se consigue que la deuda no prescriba porque, una vez que se hace algún movimiento para tratar de recuperarla, el plazo de cinco años empieza a contar desde cero.

Aunque el volumen de deudores en municipios pequeños como los barbanzanos es bajo, en el juzgado de Ribeira sí hay algunos casos de expedientes reabiertos años después, si bien no es algo generalizado. Otra cuestión que redunda en que de cuando en vez viejas reclamaciones se reactiven tiene que ver con el cambio de situación del deudor. Durante años el acreedor no pudo cobrar el préstamo o el crédito suscrito con un particular porque este no tenía ingresos, al menos declarados, para poder embargárselos por la vía judicial, pero es posible que, con el paso del tiempo, esa persona se haya convertido en jubilada. Hay una parte de la pensión, el equivalente al sueldo mínimo, que es inembargable, pero el resto se puede confiscar para satisfacer la deuda.

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