El día que Hawking pisó el corazón de Noia

Pablo Sax y Geno Paredes relatan la inolvidable tarde de septiembre en la que se encontraron con el científico


Noia / La Voz

Tras conocerse la noticia de la muerte de la que posiblemente sea una las personalidades más relevantes de estos tiempos, el físico teórico, astrofísico y divulgador científico Stephen Hawking, comenzaron a circular por las redes fotografías de sus visitas a España y, más concretamente, a Galicia. Cambados, Fisterra y Santiago fueron algunas de las paradas del británico que tuvieron una gran cobertura mediática. Sin embargo, en aquel 2008 en el que viajó a Compostela para recibir el premio Fonseca, pese a lo apretado de su agenda, también tuvo tiempo para realizar visitas privadas, una de las cuales le llevó a pisar el mismísimo corazón de Noia.

La plaza de O Tapal, con la imponente fachada de la iglesia de San Martiño como testigo, fue el lugar elegido por Hawking y su equipo para realizar un descanso en su recorrido. Hasta allí los llevó un guía turístico que nunca se habría imaginado que acabaría compartiendo mesa con uno de los científicos más eminentes y reconocidos del mundo. El músico noiés Pablo Sax se encontró por casualidad con el físico y un miembro de su equipo le preguntó por el casco histórico de la villa. Tras darles las indicaciones pertinentes cada cual siguió su camino, pero más tarde volvieron a cruzarse cuando intentaban acceder, sin éxito, porque la silla del británico era demasiado pesada, a un local hostelero. Así que, como buen anfitrión, Pablo Sax les llevó hasta O Tapal, un lugar con sombra -un detalle importante para que Hawking pudiera comunicarse a través de su pantalla- donde podrían tomar algo tranquilamente, «e pedíronme que sentara con eles».

La historia de la villa

Así fue como el músico noiés pudo compartir parte de una tarde que recuerda como luminosa y calurosa. La aprovechó para hablarle de su villa: «Conteille a historia de Noia, e como son músico, expliqueille a relación que eu vía entre a música e os buratos negros dos que el falaba». De aquel inesperado e inolvidable encuentro le quedó, sin embargo, una espina clavada: «Arrepíntome de non ter ido á casa coller o saxo para tocar unhas pezas».

Aquella soleada tarde, Hawking tomó té. Geno Paredes fue el encargado de servírselo y, pese a que está acostumbrado a tratar con músicos y actores famosos porque su local, que toma el nombre de la plaza de O Tapal, ha servido como set de rodaje para series y películas, no lo olvidará: «É o cliente ao que estou máis orgulloso de servir, era unha eminencia».

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