San Marcos galopó sobre el éxito

La feria caballar de Noia atrajo a cerca de 60 ganaderías de toda Galicia, dando un broche especial a las fiestas de la villa

Fiestas de San Marcos en Noia La Feira Cabalar del 25 de abril volvió a convertirse en la gran cita equina de la comarca de O Barbanza

Desde las nueve de la mañana de ayer, los relinchos comenzaron a inundar la villa de Noia. Ese era el preludio que, cada año, antecede a la celebración de la feria caballar que se enmarca en las fiestas de San Marcos. Decenas de caballos y cerca de 60 ganaderías y criadores llegados de todas las partes de Galicia se dieron cita en un evento centenario. Viveiro, Narón, San Sadurniño, Vilagarcía, Lousame, Oza-Cesuras o Porto do Son fueron algunas de las procedencias de jinetes y monturas, que revalidaron las cifras del año pasado.

«Esta é unha feira cabalar referente en Galicia, que co tempo foi mudando de primar a compra venta de gando ata converterse nunha mostra morfolóxica das mellores ganderías de todo o territorio galego», explicó Xacobo Pérez, organizador del certamen, adelantando las diversas pruebas que atrajeron a ejemplares de pura sangre árabe, raza gallega, cruzados, ponis e, incluso, la variedad gaucha, el cuarto de milla.

Los ganadores

En el transcurso del concurso se presentaron auténticas bellezas de podencos, en las que los ganadores de las categorías principales fueron: Jalisco, de Marcelino Freire, en sementales de raza gallega; Tampega, también de Freire, en la modalidad de yeguas autóctonas; Oro Bravo, de José Cubreiro, en caballos cruzados, y Jara, de Martín Ortigueira, en yeguas cruzadas. Mientras que en pura sangre árabe mayores de tres años, las escarapelas se las llevaron Adamelqaais, de Elisa Vázquez, y la yegua Mar Iris, de Manuel Antonio. Finalmente, se repartieron más de 2.000 euros en el total de premios.

Si algo distinguió a esta edición de la feria caballar fue la exhibición realizada por el uruguayo Washington Rubén, que se trajo una montura del tipo cuarto de milla, típica de la pampa argentina. Afincado en Galicia desde hace 12 años, sorprendió a la audiencia a lomos de Wildbord, realizando una doma tradicional y ataviado con enseres típicos de Sudamérica. «Básicamente, esta raza es perfecta para trabajar con el ganado», explicó el experto en la cría de estos equinos.

Sin embargo, no toda la jornada giró en torno al mundo de los caballos. A lo largo de las pistas de equitación y exposición de los animales se desplegaban numerosos puestos de venta de útiles y herramientas, sobre todo cuchillos y afiladores, así como embutidos y quesos. Pero el área más concurrida por los compradores era la de la venta de maquinaria agrícola, que reunió decenas de tractores, cortacéspedes y aparatos similares.

Si se abandonaban las inmediaciones del barrio de San Lázaro, el otro gran punto lúdico se hallaba en la calle de O Curro, donde tenía lugar el mercado tradicional.

Entre los puestos de hortalizas y verduras y una exposición de fotografías antiguas, los más pequeños correteaban esperando su turno para moldear una jarra junto a un artesano alfarero o ver como un cestero le daba forma al mimbre. Mas toda esa atención fue a parar al desfile de gigantes y cabezudos que los niños y niñas aguardaban impacientemente. Sus sonrisas despidieron San Marcos un año más.

«O meu fillo e eu concursamos en todos os certames posibles»

Julio Bustelo e hijo, jinetes

El apellido Bustelo es ya sinónimo de incondicional en San Marcos. Con más de 18 años entrenando caballos, el noiés Julio Bustelo y su hijo de mismo nombre, compitieron por su propia ganadería. Apolo, un equino cruzado de 11 años, volvió a recibir un premio que pasa a engrosar «o pequeno hall of fame que temos na casa con escarapelas, trofeos e medallas».

Mientras tanto, el pequeño Bustelo se preparaba para participar en la modalidad de ponis cruzados. «Primero era una afición, ahora es algo más», afirmó el chico que montó por primera vez con 12 días de vida sobre el mismo ejemplar que había nacido seis antes. Esta familia donó el premio cosechado por el padre a la asociación A Misela, al igual que había hecho el año pasado con Asgpoh, la entidad gallega que lucha contra la heteroplasia ósea progresiva.

«Siempre vengo a San Marcos, pero esta vez vine montando»

Sara Malle, amazona

Uno de los aspectos más positivos de la feria caballar es la participación anual de amazonas. Es el caso de Sara Malle, procedente de Lousame, que ayer se estrenó como competidora en las pruebas morfológicas, aunque ya es una habitual de la cita: «Siempre vengo a San Marcos, pero esta vez vine montando», explicó la joven que había atravesado la distancia que separa a los dos municipios literalmente a lomos de su yegua.

Aunque Malle debutaba ayer en la feria caballar, la joven ya arrastra una amplia trayectoria en el mundo de la competición. «Participo en carreras de caballos, hago doma clásica y de alta escuela, pero ahora estoy presentando caballos de raza pura sangre árabe», comentó mientras señalaba a Sira, la yegua con la que se presentó en esa misma categoría por la ganadería lousamiana Daniel Froján Carle.

Votación
1 votos

San Marcos galopó sobre el éxito