La escasez de plazas condiciona a los centros de atención a la discapacidad

El aumento llega a cuentagotas y medio centenar de personas está en lista de espera


ribeira / la voz

Cinco centros regentados por entidades sin ánimo de lucro trabajan desde hace años en la comarca en favor de la integración de las personas con diversidad funcional o que padecen afecciones mentales y puede decirse que desempeñan su labor en un camino lleno de obstáculos que no solo vienen marcados por las dificultades que suele entrañar su objetivo de lograr una sociedad más equitativa y justa. La falta de recursos económicos para realizar su trabajo es otro de los escollos a los que deben enfrentarse diariamente Ambar, Adisbismur, Misela, Amicos y A Creba, lo que condiciona el desarrollo de su actividad. Entre los problemas figura la escasez de plazas concertadas. Es decir, aquellas que cuentan con financiación pública para proporcionar atención a los usuarios.

El número de plazas que la Administración autonómica sufraga supera las 230, pero hay más de medio centenar de personas que están en lista de espera. El espíritu colectivo y de servicio es la seña de identidad de estas asociaciones y, por eso, buscan fórmulas para intentar atender a quienes lo precisan. Sin embargo, no siempre resulta fácil.

A cuentagotas

Desde las entidades indican que el aumento de plazas concertadas se produce a cuentagotas. Fina Lestón, que está al frente del colectivo Adisbismur, explica que el pasado septiembre recibieron la concesión de tres nuevas plazas para el centro de día, las primeras desde el 2004. Sin embargo, no cubren la demanda. Señala que tres personas con discapacidad cuyos padres eran demasiado mayores para poder atenderlos tuvieron que irse con otros familiares y buscar centros en los que sí pudieran darles cabida.

En términos similares se expresa la presidenta de Ambar, Milagros Rey, quien explica: «Para conseguir os últimos cinco novos postos concertados botamos varios anos. É un traballo de despacho, facendo ver a necesidade de que se cubran eses postos, demostrando a necesidade e aportando todo tipo de documentación».

También A Creba, que se encarga de proporcionar asistencia a personas con enfermedades mentales, se encuentra con el mismo problema, según comenta su responsable, Rocío García. Esta entidad dispone de un centro en Noia y otro en Ribeira y la necesidad de disponer de fondos le ha llevado a realizar diversas campañas. En la última, el pasado mes, contó con la colaboración de diversos artistas donaron obras para conseguir dinero para la entidad.

A quienes aguardan su oportunidad de contar con un puesto concertado para poder asistir a los centros de día u ocupacionales que tienen estas entidades se sumarán dentro de unos meses, como explican Fina Lestón y el director de Amicos, Xosé España, otros niños procedentes de centros educativos que ya no podrán proseguir en ellos.

Al preguntarles por sus carencias en materia de plazas concertadas, los responsables de estas entidades comentan que ya han recibido la llamada de la recién nombrada directora xeral de O Maior e Atención á Discapacidade, Fabiola García. Indican que ella, precisamente, se interesó por conocer sus necesidades y por visitar cada uno de los centros para poder entrevistarse directamente con los encargados y conocer a los usuarios.

Los responsables reconocen que esperan que sea un primer paso para lograr sus objetivos.

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