Seis concellos barbanzanos deben a los bancos 10,5 millones, uno más que en el 2019

Noia, Porto do Son, Lousame, Outes y Mazaricos no tienen créditos pendientes


ribeira / la voz

Después de que durante los últimos años los concellos se apretasen el cinturón para reducir su deuda con los bancos, en el 2019 se produjo un cambio de tendencia y seis ayuntamientos adeudan en la actualidad un total de 10,5 millones de euros a las corporaciones financieras, lo que se traduce en casi un millón más que en el ejercicio previo. Boiro, A Pobra y Rianxo son los tres municipios en los que se incrementa la cantidad a pagar por los créditos solicitados, y el caso rianxeiro es el más significativo, puesto que en el ejercicio 2018 había acabado de saldar la totalidad de sus cuentas pendientes.

Los que sí se han aplicado en el último ejercicio son los ejecutivos locales de Ribeira, Porto do Son, Muros y Carnota, que lograron reducir significativamente el dinero que se adeudaba a las entidades bancarias; mientras que Noia, Outes, Lousame y Mazaricos pueden presumir de llevar varios años sin necesidad de solicitar ningún préstamo ni pagar los intereses correspondientes.

Con 3,7 millones, el Ayuntamiento boirense se sitúa a la cabeza de los que más dinero deben a los bancos, una situación a la que desde el ejecutivo local quieren poner solución cuanto antes. El primer teniente de alcalde, Luis Ruiz, explicó que: «O motivo da subida da débeda do Concello é que, cando se entrou ao goberno en xuño do ano pasado había unha serie de facturas pendentes que non tiñan consignación nos presupostos e tívose que pedir un crédito para poder pagalas». Esta situación derivó en que la partida que se le debía a las entidades financieras se incrementase en más de 1,1 millones durante el 2019.

Luis Ruiz recordó que el pleno acaba de aprobar un plan económico financiero para conseguir ahorrar, puesto que el Concello había incumplido la regla de gasto en los dos últimos años, y el objetivo ahora es subsanar todos esos excesos y volver a la senda de la estabilidad presupuestaria. Para ello prevén poner en práctica una serie de medidas, como realizar obras con personal municipal en lugar de contratar a empresas externas, impulsar un mayor ahorro energético o licitar los servicios de varios suministros de forma bianual para reducir la inversión.

Nivel histórico

Para lograrlo también pueden tomar buena nota de la gestión llevada acabo en el Concello de Ribeira, que en dos años redujo a la mitad su deuda, que se queda en 2,9 millones. Para el alcalde, Manuel Ruiz Rivas, ese dato demuestra que se están haciendo las cosas bien. «Hoxe Ribeira atópase en niveis históricos como resultado dun plan iniciado fai anos para a rebaixa progresiva da débeda, pero tamén dos intereses que se pagan por ela: un 30 % menos que no anterior exercicio», señaló el mandatario.

En Muros también se registró una bajada espectacular, pasando de casi un millón de euros que se tenía pendiente de pago a solo 528.301 euros. Inés Monteagudo explica que se tiró de los planes de la Diputación que permitían amortizar la deuda, y que esa es la línea que se va a seguir este ejercicio, aunque ve muy difícil que se pueda poner el contador a cero.

Otro concello que también hizo los deberes fue Porto do Son, que pasó de deber 850.000 euros en el 2018 a liquidar toda esta cantidad. Luis Oujo explicó que para ello echaron mano del remanente, lo que les permitió dejar de deber dinero a los bancos.

Rianxo pidió un préstamo para adquirir el pazo de Rianxiño como sede del centro de día

Después de mucho esfuerzo, el Concello de Rianxo había conseguido en el 2018 saldar todas sus deudas con los bancos y sanear sus cuentas. Sin embargo, el año pasado surgió la posibilidad de comprar el pazo de Rianxiño para destinarlo a centro de día, y el ejecutivo local —con el apoyo de toda la corporación— no lo dudó y solicitó un préstamo de 1,6 millones de euros.

Para el alcalde rianxeiro, Adolfo Muíños, «a inversión está máis que xustificada, porque é un proxecto que responde a unha demanda social moi importante. Ademais, a nivel patrimonial tamén é unha peza importantísima». Recordó que el crédito tiene un plazo de diez años, y que la Diputación se comprometió a aportar 300.000 euros para esta compra, así como otros 300.000 euros para la puesta en funcionamiento del servicio.

En este sentido, Adolfo Muíños recordó que están a la espera de que la Xunta tome de una vez la decisión de asumir la gestión de este centro de día como un espacio público. Además, no se descarta que en este inmueble se puedan establecer otros servicios municipales.

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