Los concellos deben a los bancos 9,7 millones, la cifra más baja de la década

Cinco ayuntamientos de la comarca han conseguido saldar todas sus deudas


mazaricos / la voz

La salud financiera de los ayuntamientos barbanzanos mejora cada año. Eso, al menos, es lo que invita a pensar el hecho de que la deuda que tienen contraída con los bancos y entidades de crédito -contablemente se denomina deuda viva- siga reduciéndose cada nuevo ejercicio. Así, a día 31 de diciembre del 2018 sumaba entre los 11 ayuntamientos 9,7 millones de euros, la cifra más baja de la última década.

De hecho, en comparación con el 2008, el volumen de los créditos suscritos por las entidades locales de la zona se ha reducido a menos de una tercera parte. Por aquel entonces todos los consistorios de Barbanza, Muros y Noia tenían algún préstamo pendiente de amortizar con lo que la cuantía total de su deuda viva sobrepasaba los 35,5 millones de euros.

En este período la situación ha cambiado tanto que incluso cinco ayuntamientos -Lousame, Mazaricos, Noia, Outes y Rianxo- pueden presumir de no deber nada a los bancos, alguno de ellos desde hace incluso un lustro. El resto han logrado aminorar, únicamente en un año, su pasivo en más de un 30 % o, lo que es lo mismo, han amortizado más de 4,5 millones de los 14,2 que debían a finales de 2017.

Esta reducción se debe, en buena parte, a las duras exigencias impuestas en su día por la Administración General del Estado a través de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, normativa que incide en aspectos tales como la limitación del gasto corriente o el período de pago medio a suministradores. Dado que el incumplimiento de estas obligaciones acarrea distintos tipos de penalizaciones a la hora de, por ejemplo, acceder a financiación externa procedente de otras administraciones, el esfuerzo por acatarlas realizado por la práctica totalidad de los consistorios ha sido mayúsculo.

A la cabeza

Actualmente, la mayor parte de la deuda viva de las entidades locales barbanzanas recae también en los dos municipios de mayor tamaño. Así, Ribeira debe algo más de cuatro millones de euros -la mitad que hace apenas cinco años- y Boiro 2,6 millones de euros, cuatro veces menos que hace una década. Tras ellos se sitúa, tal y como recoge el informe elaborado por la Secretaria General de Financiación Autonómica y Local, Muros que tiene pendiente de amortizar 973.751 euros; Porto do Son con préstamos por valor de 854.704 euros, y Carnota que todavía debe 731.787 euros. Pobra, por su parte, tiene pendiente de pago algo más de 423.000 euros, una cantidad razonable si se comparan con los más de 3,3 millones que debía hace una década.

Los datos publicados por Hacienda señalan que casi la mitad de los concellos gallegos no tienen deuda viva y que solo diez municipios aglutinan la mitad de los 251 millones que deben los que sí la poseen. En este sentido, los ayuntamientos de A Coruña con casi 46 millones de euros, Santiago con 19,6 y Miño con algo más de 14 se sitúan como los consistorios gallegos con un mayor volumen de créditos pendientes de devolver. En la relación también figuran casos llamativos como el de Os Blancos en Ourense, el municipio más moroso de España, que arrancó el año con una deuda de 3,8 millones de euros, a pesar de que tiene una población de apenas 900 vecinos.

Cada barbanzano debería pagar 80 euros para finiquitar los préstamos

Aunque la deuda viva de cada territorio no puede utilizarse como parámetro único para reflejar fielmente su situación económica, sobre todo si no se vincula al volumen de sus ingresos reales, el reparto poblacional de la misma sí ofrece una idea más aproximada. En este sentido, la cantidad media que cada uno de los 116.665 vecinos de la zona debería desembolsar para que su ayuntamiento pudiese cancelar sus compromisos financieros se sitúa en algo más de 80 euros. Cantidad esta que resulta inferior a la que se registra en el conjunto de Galicia, pues la deuda de los consistorios gallegos se sitúa en algo más de 251 millones de euros, lo que implica un reparto por ciudadano próximo a los 95 euros.

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Deberes hechos

Los ayuntamientos no deben tener dinero en el banco, pero tampoco deudas. O, al menos, no tantas como para que lleguen a condicionar su estabilidad presupuestaria, sostenibilidad financiera o capacidad inversora. Los concellos han hecho los deberes reduciendo sus préstamos pendientes. Bien es cierto que no ha sido por propia voluntad, sino impuesto por Madrid. En cualquier caso, principalmente hablando de dinero, bien está lo que bien acaba.

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