El declive de la almeja fina conlleva un descenso del 40 % en las capturas

Desde enero han llegado a las rulas 14.000 kilos, frente a los 23.000 del pasado año


Ribeira / la voz

Nadie conoce las causas: «Non se sabe a que botarlle a culpa», señala José Vidal, presidente de la agrupación de mariscadores de Ribeira, pero en lo que coinciden todos los productores es en asegurar que existe una drástica caída de las capturas de almeja fina. El comentario es unánime, tanto si se pregunta en la margen norte de la ría de Arousa como si se hace en la de Muros-Noia. La consulta de los datos en Pesca de Galicia permite corroborar las manifestaciones de los profesionales. Desde enero, en las lonjas de la comarca se han subastado unos 14.130 kilos, frente a los 22.600 del mismo período del 2018. Las cifras oficiales constatan que la especie está en declive, con un descenso del 40 % en las capturas.

Eso sí, el bivalvo va a menos a la misma velocidad a la que suben las cotizaciones. En los bancos de libre marisqueo arousanos, por ejemplo, los productores explican que prefieren invertir el tiempo en coger el medio kilo de almeja fina estipulado para cada tripulante que echar el raño en busca de babosa: «A fina está ben pagada, e se colles algo de roxa xa fas o día. Para conseguir a babosa tes que facer moitos lances e o prezo non compensa tanto».

Lo ocurrido ayer en las rulas de Rianxo o Cabo de Cruz es un buen reflejo de lo que explican los marineros. En la lonja crucense se vendieron solo 8,25 kilos, cuyo valor osciló entre los 74,8 y los 38 euros, con una cotización media próxima a los 55 euros. Por la rianxeira pasaron 27 kilogramos, con un valor medio de 23 euros el kilo. Sin embargo, el de babosa no llegó a los 11.

Una decena de puñados

José Vidal explica que, antaño, podía encontrarse almeja fina en las inmediaciones del Club Náutico de Ribeira y en el banco de A Ameixida, pero que hace dos años que desapareció en este último y, en el otro, «pouca cousa hai».

La única que se subastó ayer en Ribeira procedía de las concesiones de Palmeira, pero lo cierto es que las cajas estaban más vacías que llenas. Apenas llegaron una decena de puñados, la mayoría de medio kilo. La cotización osciló entre los 40 y los 28 euros. La pasada semana el valor superó los 70, pero las mareas fueron más propicias y las mariscadoras pudieron traer ejemplares de mayor tamaño.

Después de que un parásito arrasara con el berberecho en la ría de Arousa y de que los bancos libres sean cada vez menos productivos, la paulatina desaparición de la almeja fina genera una gran preocupación.

Afirma la bióloga de la cofradía de Noia, Liliana Solís, que los muestreos ponen de manifiesto una mortandad superior a lo normal, teniendo en cuenta que no se han registrado factores ambientales que la justifiquen.

Aunque el pósito noiés está inmerso en distintos proyectos, la bióloga ha tratado este asunto con otros profesionales y, en cuanto sea posible, es partidaria de realizar un estudio.

Los datos noieses son muy significativos porque, desde enero, los productores han cogido 8.000 kilos de esta especie, cuando en el mismo período del ejercicio anterior fueron 12.900.

En el conjunto de ambas rías, la comparativa con las capturas de hace una década es brutal. En los tres primeros meses podían llegar a las rulas más de 70.000 kilogramos. Hay lonjas, como las de Lira o Muros, a las que hace un par de años todavía llegaba algún kilo, ahora ni eso.

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