Joaquín León: «Salvei a meu irmán de morrer afogado no mar agarrándoo pola melena»

LOBOS DE MAR | El muradano comenzó a salir a faenar con su familia cuando tenía 13 años. También lo hizo en aguas de Fisterra


Ribeira / La Voz

El mar es su vida y su pasión. Joaquín León Caamaño (Muros, 1954), más conocido como Joaquín de Chopa, es un lobo de mar de los de antes. Con solo 13 años ya navegaba por la ría de Muros-Noia e incluso acompañaba a sus familiares a pescar por aguas de Fisterra. Era un crío, pero había que ayudar en casa. Tres años después se embarcó en naves españolas que recorrían la Península de una punta a otra. También tocó puertos africanos y canarios en un mercante. Estar lejos de casa no era muy satisfactorio para este hombre, por lo que regresó a su Muros natal con 20 años para quedarse. Un accidente en alta mar le hizo reflexionar para estar cerca de su familia. Se lesionó una mano al moverse la mercancía cuando realizaba la travesía desde las islas Canarias a la Península. Pasó diez días en un hospital en Málaga.

Nada más salir volvió a casa. Junto a un cuñado construyó un barco, el Luces León, de 11 metros de eslora, para faenar cerca de la costa. Cordel, betas, miños o palangre eran sus artes de pesca. Cabo Touriñán, Fisterra o Corrubedo eran los principales caladeros que visitaban. En el 2004 decidió emprender la actividad en solitario y construyó el Chopas, mote por el que se conoce a su familia y que le pusieron a su abuelo porque era un gran pescador de chopo. Desde hace unos años disfruta de su jubilación, y el puerto es uno de sus lugares favoritos para pasear y hablar con los compañeros.

A pesar de que casi siempre faenó cerca de tierra, también sufrió los envites del tiempo. El mar nunca avisa. «Un día fomos coller os miños e había temporal. Á altura dos baixos de Meixide, fronte a monte Louro, o mar estaba moi picado e apenas avanzabamos. Tivemos que botar gasóleo na cuberta para que a auga escorrese e non quedase no barco, senón iamos a pique». Una de las zonas más duras para la navegación «é a que se chama a Corredura, entre Muros e Os Miñarzos. Pasar por alí con mal tempo é duro, e tamén por Meixide».

Durante su larga trayectoria tuvo momentos muy duros a bordo. Recuerda una ocasión en la que salieron a faenar y estaban recogiendo los aparejos en la zona de Basoñas: «Iamos tres. Meu cuñado e un familiar seu que viña con nós ao mar. Foi hai 35 anos. Cando estabamos a traballar deulle un infarto. Morreume nos brazos. Arrancamos e durante todo o camiño fun facéndolle masaxes cardíacas e o boca a boca, pero non puido salvarse. Foi moi dura e longa a volta ao porto, non dabamos chegado».

Mucha suerte

En otra ocasión, comenta que cayó un tripulante al agua. Precisamente era su hermano, y de noche: «Salvei a meu irmán de morrer afogado no mar agarrándoo pola melena. Botei a man e collino case polo aire. Tivo moita sorte. Deulle a vida ter o pelo longo». No fue la única ocasión en la que un marinero acabó en el mar: «Nesa ocasión demos volta e atopámolo de casualidade, porque o home non sabía nadar».

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