Ruinas que se llevan consigo retazos de la historia colectiva

Los intentos por recuperar algunas de las aceñas del término fracasaron y la mayoría corren peligro de desaparecer


muros / la voz

El municipio de Muros tiene una red fluvial muy reducida e, incluso, muchos de los regatos existentes son temporales, ya que en las etapas estivales apenas tienen caudal. Esta circunstancia condicionó la existencia de molinos para que llevasen el grano quienes cultivaban las tierras. Por este motivo surgieron alternativas a las aceñas de río, como fueron las de marea o de viento. Esta circunstancia propició la creación de las instalaciones de O Cachón, aprovechando el agua del mar, o las eólicas de Tal y Louro. La situación actual de todas estas construcciones de molienda, unas privadas, otras comunales y la del Pozo do Cachón, de titularidad municipal, presentan un estado de conservación y de utilización para fines culturales o turísticos muy deficitario.

Hubo intentos de rehabilitación de algunos molinos, como aconteció en Louro con los del río Longarela; en Torea, con el de Lestón, o en A Silvosa, además de las labores realizadas para restaurar las edificaciones de O Cachón. Sin embargo, en unos casos el cese de las iniciativas de las entidades que promovieron las obras y, en otros, la desidia, el abandono y la despreocupación colectiva motivaron de nuevo que cayeran en el olvido estas instalaciones.

Cabe añadir también el expolio que sufrieron algunas construcciones, en las que faltan parte de las piezas, incluso las esenciales de la molienda, y también la destrucción de otras, pues al perder la cubierta, su cimentación no resistió el envite de las crecidas invernales, siendo más palpable esta desaparición a lo largo del curso del río Rateira, entre Torea y Abelleira.

Una decena

En río Maior, que discurre entre a Silvosa y Esteiro, existieron una docena de molinos, la mayoría de los cuales aún están en pie. No obstante, solo uno de ellos presenta un aceptable estado de conservación, ya que la mayoría de los restantes carece de cubierta, las tolvas se pudrieron, en algunos faltan el pie o la capa, la maleza llega a invadir el recinto edificado, los accesos desaparecieron, y solo los más viejos del lugar saben de la existencia de estas imprescindibles instalaciones para moler maíz, trigo o centeno.

Hay algunos colectivos, en varias parroquias del municipio, que se sienten interesados en recuperar, para fines turísticos o, simplemente, como una opción de ocio, estas viejas instalaciones, pero según comentaban los responsables de estas asociaciones «falta interés institucional por manter os muíños. Sabemos que non é doado intervir dada a diversidade da súa titularidade. Tamén vemos que onde se fixo algunha actuación, logo abandonáronse os muíños, como pasou no Longarela. Todo isto desmotiva a calquera».

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