La industria comarcal redujo la basura que genera en 3.300 toneladas desde el 2012

Los residuos de las grandes firmas equivalen a los que producen cada año cinco de los once concellos de la zona

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Ribeira / La Vozribeira / la voz

Aunque no es demasiado conocido, el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente cuenta con una base de datos dentro del Registro estatal de emisiones y fuentes contaminantes en la que las principales empresas deben anotar el volumen de residuos, así como las emisiones a la atmósfera que generan al cabo de un año. Según esa información, la industria barbanzana produce anualmente cerca de 13.000 toneladas de basura, una cifra que por sí sola puede no decir demasiado, pero que se acerca bastante al volumen que generan la mitad de los concellos de la zona. Con todo, las grandes firmas han hecho un esfuerzo importante en los últimos años para reducir sus emisiones contaminantes, logrando una disminución de 3.300 toneladas desde el 2012.

Esto supone que el volumen de residuos de la industria se ha rebajado en un 25 %, según los últimos datos disponibles. En lo que respecta a las empresas que figuran en el registro estatal, son media docena y se corresponden fundamentalmente con las grandes conserveras que operan en la comarca. El hecho de que aparezcan en el listado no quiere decir que contaminen o que sus emisiones excedan las cantidades recomendadas, sino que están obligadas a trasladar sus datos a las autoridades competentes para llevar un control de los centros de producción que generen más de tres toneladas de residuos anuales. Entre las referencias a la zona que figuran en la recopilación del ministerio, también se encuentra la planta de tratamiento de basura de Serra do Barbanza en Servia.

El modelo importa

En su caso, los datos que ofrece el registro limitan los desechos de las instalaciones lousamianas a cinco toneladas anuales de los desechos considerados peligrosos, de los que la mayor parte se corresponden con aceites minerales de motor, de transmisión mecánica y lubricantes. En relación con estos datos, Marta Domínguez, técnica de Procesos de FCC (empresa que gestiona la planta) señala que el modelo de procesado de la basura tiene mucho que ver: «Á planta chegan restos de comida cos que se elabora abono orgánico, mentres na liña de selección manual clasifícase os desperdicios, como plásticos, metais, lousa ou roupa, para a súa reciclaxe. Os rexeites, aquilo que non se pode recuperar, vai a un vertedoiro controlado».

Otro de los aspectos que aparecen recogidos en el informe son las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. Las industrias de la comarca generan más de 1,6 millones de kilos anuales, según el registro, ya que no todas llegan a los umbrales mínimos que les obligan a hacer públicos sus datos. La planta de Servia es una de las que sí cumple los requisitos. En su caso, son tres los focos que producen este tipo de emanaciones, según explica Domínguez: la caldera de biomasa que forma parte del proceso de depuración de lixiviados, las microturbinas que transforman el metano producido en el vertedero en CO2 y las emisiones difusas de metano de las instalaciones. Aunque también en este aspecto se toman medidas para reducir la contaminación: «Un cuarto foco serían as emisións do transporte dos residuos, pero co noso modelo as distancias son máis curtas, estanse tratando os residuos preto de onde se producen, e polo tanto as emisión son menores. Ademais, aquí non se incinera nada».

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