La huerta y su esposa Elisa son los pilares de una vida que ya supera los cien años de edad

Varela ya ha cumplido 101 años y todavía se pasea y cuida la huerta que tiene en casa de Muros.
Varela ya ha cumplido 101 años y todavía se pasea y cuida la huerta que tiene en casa de Muros.
lA voz

José Domingo Varela Domíguez es quizás el varón de mayor edad de los nacidos y residentes en el municipio de Muros. En su documentación figura que nació en Santiago, el 27 de enero de 1914, cuando todavía no había comenzado ni la I Guerra Mundial. El muradano cuenta ya con 101 años y pese a algunos achaques y a limitaciones en la audición, goza de buena salud.

José come de todo y diariamente deambula por su huerta. Con frecuencia utiliza algunas herramientas de labranza y recuerda viejos tiempos en aquella finca. Conversador ameno, goza de una mente privilegiada, en la que los recuerdos de antaño le afloran con una nitidez soberbia.

Reconoce problemas en sus tímpanos, derivados de la profesión de toda una vida: maquinista en alta mar. Esto le limita tímidamente cuando empieza a conversar aunque, para él, el mayor problema son sus maltrechas rótulas, que aún operadas le dificultan sus desplazamientos por la huerta. No suele tener achaques físicos y tampoco sigue dieta alimenticia ni un régimen sanitario específico.

Un marcapasos le ayuda a mantener las constantes coronarias y pese a vivir a escasos cien metros de la necrópolis local, afirma que todavía no tiene demasiada prisa para mudar de residencia.

Los amigos ya marcharon

Desconoce si hay alguien que le supere en edad en el Concello, aunque afirma que sus amigos y compañeros ya no están por esos lares. «Non fixen nada especial para chegar a lonxevo. Tiven sorte de non ter enfermidades e sempre fixen unha vida normal, sen excesos, pero tampouco sen privacións de nada».

Su actividad diaria gira en torno a su domicilio, situado en medio de una enorme huerta: «Cando fai bo día gústame moito estar fóra da casa. Antes ocupábame máis das árbores froiteiras, de rozar a finca, e de coidar as galiñas. Agora cústame máis moverme, pois aínda que me operaron dos xeonllos, ás veces dóenme».

Su esposa Elisa

Elisa, su esposa, lleva toda la vida con José. Se ve obligada a seguirle a todas partes, pues dice:

«É cabezón, pensa que pode coma antes e anda sempre fochicando en algunha cousa. O que temo e que caia e se manque. Polo demais fai unha vida plenamente normal, aínda que estar na casa abúrreo completamente»

. En este sentido, Varela replica,

«Eu non me distraio coa tele coma ela, vexo o telexornal, e despois case non me gusta cousa algunha. Estou máis a gusto no curral ou no cuberto, cando non podo tamén subo ata a horta»

. Su vitalidad hace pensar que todavía le quedan paseos por dar.

«Estou máis a gusto no curral

ou no cuberto, cando podo tamén subo ata a horta»

«Antes ocupábame máis das árbores froiteiras, pero agora cústame moito máis facelo»

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