«Os corpos estaban amarrados pola parte de atrás do traxe, cos brazos un por riba do outro»

Joaquín Queiruga, amigo íntimo de Juan Torres, trasladó los cadáveres desde el lugar del accidente hasta el muelle sonense


ribeira/la voz.

El sábado, cuando las agujas del reloj marcaban la medianoche, la noticia de la desaparición de los tres sonenses corría como la pólvora por la localidad. Muchos marineros no lo dudaron ni un momento, se fueron al muelle, prepararon sus embarcaciones y se lanzaron al agua para colaborar en las tareas de búsqueda. Uno de ellos, Joaquín Queiruga Santamaría, lo hizo con el corazón especialmente encogido. No solo estaba buscando a dos ex compañeros de colegio, sino que se daba la casualidad de que uno de ellos, Juan Torres, era uno de sus mejores amigos.

Quizás fueron las muchas horas de ocio compartidas las que llevaron a Joaquín a dirigir su lancha, la Cuatro Hermanos , en la que viajaba con su tío, hacia la zona de Basoñas: «Eu xa sabía que tiña que buscalos alí, pois era o lugar ao que acudían sempre. O que ocorre é que tardei tempo en chegar porque facía moi mal tempo».

Queiruga Santamaría explicó que son muchos los jóvenes de la zona aficionados a la pesca submarina los que acuden a este punto de la parroquia de San Pedro de Muros a capturar diversas especies, como sargo, pinto y maragota.

El desenlace

Lo que este marinero no podía imaginarse ni por un momento, es que cuando llegara al que él consideraba su destino se iba a encontrar con una negra estampa: «Estaba xa moi preto do lugar cando me chamaron do Playa de Seiras para dicirme que os atoparan. Fun a toda velocidade e xa vin que os deste barco estaban collendo ao vivo. Os corpos estaban amarrados pola parte de atrás do traxe, cos brazos un por riba do outro. Subímolos a bordo e levámolos ao muelle do Son, onde os estaba esperando todo o pobo».

Nada más ver los cadáveres, Joaquín ya se hizo una idea de cómo había sido el fatal accidente: «Os dous tiñan cortes profundos e limpos na cabeza, polo que o máis probable é que foran provocados pola hélice da lancha».

Con Juan Torres, Queiruga había salido a pescar en más de una ocasión. Asegura que, tanto él como Benigno eran dos expertos buceadores: «Os dous criáronse no mundo do mar e experiencia non lles faltaba».

Joaquín todavía tuvo que vivir un trago peor cuando su lancha arribó al muelle de Porto do Son, donde familiares y amigos de los fallecidos seguían esperando noticias.

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«Os corpos estaban amarrados pola parte de atrás do traxe, cos brazos un por riba do outro»